lunes, 24 de noviembre de 2014

METAMORFOSIS DE HOMBRE A MUJER CAPITULOS 20 Y 21

METAMORFOSIS DE HOMBRE A MUJER
CAPITULO 20
CONOCIENDO A FRANCO

Luego del incidente en el restaurante, entre Franco y su ex novia, lo noté bastante nervioso. Su voz sonaba relativamente diferente, incluso lo vi beberse los tragos de una forma mucho más impulsiva. Era obvio que la situación le incomodaba.

Pues cuando intentaba tocarle el tema, sobre cuál era su situación real con Priscilla el me respondía con ciertas evasivas desviando la conversación hacia otros ámbitos. Sus ojos se desviaban de mi cada que intentaba leer e ellos la situación que lo aquejaba.

La cena continuó un tanto tensa mientras nuestra plática sólo se refería hacia materias laborales. Lo que también me favorecía a mí a quien tampoco me gustaba hablar de mi vida privada y mucho menos de mi pasado.

¿Cómo podría hacer el ridículo de contarle a Franco sobre quién era yo realmente? Tener que confesarle que esta preciosidad de cuerpo femenino que yo habitaba era solo gracias a algún hechizo cósmico o quien sabe a qué cosa misteriosa más. Decirle que había amanecido sin saber cómo ni porque, convertido en esta bellísima mujer. Tenía yo, muy bien claro, que de mi pasado no podía hablar mucho. ¿De qué pasado más podría hablarle si Alejandra Albanez solo existía para mí desde hacía un mes aunque todo el mundo pensará lo contrario? Toda mi vida anterior a ese mes que llevaba deambulando en este cuerpo, era aunque fuese difícil de creer, era el de un hombre.

Pensaría que yo era una loca de remate si le narraba toda esa verdad. Esa verdad que aunque hubiese alterado toda mi humanidad, me estaba favoreciendo positivamente en todo los sentidos a la vida que llevaba. Me abría las puertas ofreciéndome la posibilidad de lograr muchos éxitos profesionalmente y eso lo estaba disfrutando en todo lo que podía.

Al estar allí en aquel sitio elegante y cenado con un tipo poderoso e inteligente el cual creía en mis habilidades profesionales y sentir las miradas de los demás clientes del lugar que bien sabía yo, admiraban mis formas físicas hacían incrementar esa seguridad que había surgido junto a este cambio físico genérico que tantos dividendos me estaba otorgando.

Franco me preguntó.- ¿Te sientes linda?

¿Qué podía responderle? La verdad. Porque si, era cierto yo me encontraba linda.

Si hace un mes atrás siendo hombre me hubiese topado en la calle o en cualquier otro lugar con una mujer con esta misma apariencia que ahora poseía, de seguro me hubiese dado vueltas para continuar mirándola hasta que desapareciese de mi alcance.

No me has respondido Alejandra.

¿Usted como me encuentra?  Me arrepentí de haberle preguntado eso. Consideré que era una pregunta demasiado atrevida como para hacérsela a al hombre que sería mi jefe.

Evitémonos las formalidades, tratémonos de tú a tú. Y en cuanto a tu pregunta, te la respondo si tú me respondes la que te hice.

Me tomó las manos apretándomelas suavemente. Fue la primera vez que sonrió luego del incidente con su ex novia.

Creí que era mejor seguir el juego, ya que presumí que sería bueno para relajar el tenso ambiente que se había generado. Ese ambiente que ahora se estaba distendiendo gratamente y que al menos a mí me hacía sentir muy bien.

Bueno le dije - La respondo, si tú también me respondes, si te consideras un tipo “guapo”.

- Mira tú, ¿Quieres jugar al juego de la preguntas? Me parece bien. Empieza tú-

Dijo mientras volvía a lanzar esa sonrisa retorcida que me hacía sentir esas cosas que no quería sentir pero que en este cuerpo de mujer no podía evitar. Sin duda en este tiempo había aprendido a conocer las debilidades de las mujeres y como conocía a la perfección la de los hombres (yo lo era) de aquí a algún tiempo podría convertirme en un almanaque en las artes de la seducción.

La verdad es que si creo que soy linda. ¿Tu que opinas?

Si, tienes razón, y creo que no soy el único que opina tal cosa. En la presentación que hiciste en la Serena fue una opinión generalizada según supe. Dejaste encandilados a los tipos que asistieron a dicha presentación.

¿A sí? ¿Qué dijeron? dije tratando como de coquetearle.

Que eras una mezcla de belleza en inteligencia. Y tienen toda la razón.

¿Entonces esa presentación fue la que me abrió puertas?

Una de esas. Quizás hay otras cosas más que nos está acercando.

¿Qué quieres decir con sólo una de esas?

Franco desvió la mirada, como evadiendo la pregunta.

¿Tú me consideras un tipo bien parecido?- me preguntó.

Tuve que situarme en el lugar de la mujer que era ahora y cuyo esfuerzo no me costaba nada el tener que asimilarlo para poder responderle con sinceridad. El verlo así que aunque vestía sport su ropa de marca y su perfume de calidad y ese semblante varonil con su forma de actuar suave y delicado pero de macho seductor, hacía que a este cuerpo de mujer, se le revolucionaran las hormonas.

Si, considero que eres un tipo muy atractivo y creo no ser solo yo quien opina de esto.

¿ Y tú te encuentras atractivo?.

Si fuera mujer, creo que sí, me gustaría- dijo riéndose.

Si yo fuera hombre, también me gustaría. Eso lo dije con toda la sinceridad del mundo.

Entonces brindemos por esas personas de la cual se hubiesen enamorado de nuestras apariencias o sea nosotros mismos con el género sexual distinto.- Esto lo dijo con una seriedad que más que eso desprendía una sinceridad absoluta.

Si brindemos por ellos- le respondí mientras entrelazábamos nuestra copas de vino.
Bueno, más bien por nosotros- Me dijo. Y nos llevamos nuestras copas a nuestros respectivos labios. Luego añadió- Eso quiere decir que estamos conformes de quienes somos físicamente. Eso es excelente para toda nuestra auto estima.
Tienes razón- Le respondí.

Franco parecía conocerme demasiado. Era como si supiera todo el secreto que yo ocultaba y que temía que alguien de “mala leche” se enterará y tal vez de ello pudiese hacerme daño y más ahora que estaba convertido físicamente en una mujer bella pero a la vez con toda esa debilidad que conlleva al mal denominado “sexo débil”.

METAMORFOSIS DE HOMBRE A MUJER
CAPITULO 21
QUE ESTOY SINTIENDO.

El primer día en cómo había de suponer fui “presentado” a todo el personal sección por sección guiado o guiada siempre por Franco que me daba a conocer como la más importante adquisición para su empresa bancaria y de lo brillante que yo era, para el manejo de mercado en lo que a su negocio se refería.

Debía vestir como una ejecutiva. No tenía mucha ropa elegante de ese tipo. En los meses que llevaba trabajado en la sucursal serenense, vestía el típico uniforme de ejecutiva bancaria que otorgaba la empresa. Ahora que pertenecía a la plana mayor de gerencia, Franco me había advertido que debía vestir de una forma diferente acorde a lo que mi nuevo cargo lo ameritaba, en las principales oficinas capitalinas.

En mi primera jornada laboral, luego de las presentaciones de rigor el mismo Franco, me llevó a las más importantes tiendas del Barrio alto para que escogiera y me probara las tenidas que yo eligiera. Mientras él, sin dudar, pasaba sus tarjetas Red Bank, ya que él decía; estaban a mi disposición, que eso también era parte de los privilegios mi nuevo contrato.

Una vez que había terminado de elegir unas 10 finas tenidas de ejecutiva Franco se detuvo con la mirada fija en un conjunto de ropa interior de color negro. Luego dirigió sus ojos hacia mi figura y sin dudarlo le dijo a la vendedora.

 La señorita quiere esto también- Mientras señalaba al coqueto y elegante conjunto.

Franco - le dije avergonzado. Nunca me hubiese imaginado estar en la situación de que otro hombre me regalara lencería femenina. Pero que mas daba Yo ahora era una mujer y que al parecer atraía en demasía a ese importante hombre de negocios heredero de una de las más importantes fortunas de mi país- ¿No crees que esto es demasiado?

No lo es para mí. Nada es demasiado tratándose de ti. Me dijo con una mirada seductora y susurrándomelo al oído.

Dichas palabras me hicieron estremecer. Una vez más sentía esas vibraciones en mi cuerpo de mujer de la cuales no acostumbraba aún a tener que convivir con ellas; como despertando un deseo incontenible en mi ser. Eso que Franco solía provocar en mí y que yo no calzaba entender. Me decía a mi mismo que no podía ni debía sentir ese tipo de cosas porque quizás tarde o temprano volvería a mi cuerpo de hombre y seguiría mi vida normal como la había llevado por más de 24 años como un tipo de bajo perfil aunque profesional pero no con el éxito laboral que mi nuevo cuerpo de mujer con el cual ahora deambulaba me había dado.

Observé a la vendedora como minuciosamente envolvía la ropita intima elegida para mí luego de habérmela enseñado sobre el mostrador. Mientras, trataba de evitar los ojos encendidos de Franco que según mi experiencia de hombre de seguro se imaginaba como me lucirían puestas en este magnífico cuerpo que ahora por alguna razón misteriosa, yo poseía.

Mientras Franco terminaba de finiquitar la compra, yo trataba de evitar las miradas de todos los que se encontraban allí, que para fortuna por ser una tienda exclusiva, éramos pocos los clientes que estábamos en aquel lugar. Respiré con alivio cuando al fin abandonamos la tienda comercial.

Franco me acompañó hasta la entrada del edificio en que estaba el departamento que la empresa había alquilado para mí.

¿Quieres que te acompañe para ayudarte con las bolsas de las compras? -Me había dicho.

No, gracias. No quiero que te tomes tantas molestias. Ya me has hecho suficientes atenciones y no quiero parecer una aprovechada.

La verdad creía sentirme así. Me hacía sentir como la típica arpía trepadora que se estaba aprovechando de sus encantos de mujer que ni siquiera sabía de donde los había obtenido para abrirme camino con una facilidad inexplicable en mi prometedora carrera profesional.

Cuando pasaba cargada de paquetes por la conserjería de mi departamento un par de bolsas se me cayeron al suelo. La poca fuerza que tenía ahora, más la no costumbre de llevar cartera me hacían sentir torpe en cada uno de mis movimientos incómodos con la carga que llevaba a cuestas.


Me agache a recoger las bolsas. El conserje ya había corrido para prestarme ayuda. Mientras el también se arrodillaba en el piso para colaborarme, pude darme cuenta como su mirada se dirigía, aunque creo que en forma espontánea, hacia entre mis piernas. En la posición en que me encontraba seguro debería estar enseñándole mucho más que las piernas. Tantos años en mi cuerpo de hombre aun no me acostumbraba a agacharme como una señorita. Las junte rápidamente mientras sentí que Don Manuel se había dado cuenta de la vergüenza que me había hecho sentir. Aunque debo confesar que más bien sentí un deleite de saber que provocaba morbo entre los hombres.

Una vez sola en mi habitación me desnudé para irme a la ducha. Me contemplaba en el espejo como de costumbre aun no pudiendo asimilar que estas cosas estuviesen sucediendo. Me costaba creer que aquella preciosidad reflejada en el espejo, fuera yo. Que esta belleza de mujer que enfundaba mi ser, pudiera estar consiguiendo tantas cosas en un lapsus de tiempo tan breve. Llevaba algo menos de dos meses y ya estaba instalado en el holding de las empresas bancarias más importantes del país.

Dirigí mi mirada hacia las bolsas de las compras que yacían sobre la cama y me despertó la curiosidad de probármelas. Esto era lo que más me encantaba de ser mujer. El tener la fortuna de usar todas esas prendas que hacían lucir a las mujeres de una forma tal que despertaba el morbo en nosotros los hombres. Pero que tonteras se me ocurrían, hacía rato que yo ya había dejado de serlo. Ahora era legalmente una mujer. Y no tan solo legalmente, si no también lo era biológicamente, porque era capaz hasta de menstruar y precisamente eso era lo más desagradable que debía asumir después de aquella extraña metamorfosis.

Tomé la elegante bolsita que contenía la fina ropa interior que Franco había escogido para mí y sentí el morbo de palparla en mi piel. Aun no lograba superar aquello. Cada vez que me contemplaba en el espejo como lo hacía ahora con aquellas coquetas y diminutas prendas íntimas sentía un morbo doble. Era como si estuviera en mi cuerpo de hombre y contemplara a una mujer semidesnuda despertándome el líbido masculino. Pero lo único que sentía era ese cosquilleo en mi sexo que ahora era una vagina, que se humedecía al igual que con las miradas penetrantes de Franco.


Deslicé mis dedos por entre el pequeño calzoncito y palpé los cortitos vellos púbicos que debían decorar maravillosamente mi ahora zona intima de mujer. Las ganas de sentir algo más placentero se acrecentaron y un dedo exploró el interior de la rajita que se calentaba en la humedad candente de mis fetiches. Lancé un gemido de placer al sentir ese gustito exquisito mucho más agradable al que disfrutaba al masturbarme como hombre. Al contemplarme en el espejo y ver mi anatomía de mujer hacía que todo fuera mucho pero mucho más excitante.

El sonido del timbre de mi puerta interrumpió ese mágico momento de morbosidad en el cual me había compenetrado plácidamente entregándome a los bajos instintos de la masturbación femenina.


Me puse la bata q rápidamente cubriéndome la tenidita de regalo y ví por el visor de la puerta a Franco.


Franco ¿Qué haces tu aquí?- Le dije una vez abierto la puerta.


Estiró su mano que contenía mi teléfono celular.


Se te quedó esto.


Gracias le dije.


¿Estás bien. Tienes el rostro colorado?. Estas como agitada.


No, estoy bien. Creo que me duche con agua caliente. Eso me hizo ponerme así.

Está bien. Está bien. No quiero incomodarte, Alejandrita- Dijo sonriendo, como si estuviese adivinando el causal de mi estado.

Para demostrarle que todo estaba bien y que no pensara cosas morbosas de mi le invité a pasar. El aceptó feliz.

Me miró de los pies a la cabeza y pude imaginarme que él quería adivinar si yo traía puesto el conjunto que me había regalado.

Estás muy pero muy linda. Me gusta como luces en la intimidad.

Volví a sentir ese cosquilleo en todo mi ser. Franco era diferente al menos para mí lo era. Fácilmente podía crear en mi, sensaciones indescriptibles que yo, en este cuerpo de mujer no podía evitar, ni mucho menos llegar a entender en plenitud lo que lograba seducirme. Era presa fácil y sabía bien que no era por una reacción de hormonas locas que se revolucionaban como era costumbre en las mujeres ante los roces con un hombre atractivo. Aquí había algo más intenso quizás hasta misterioso. Pero me gustaba. Me gustaba este nuevo misterio que me hacía presa de un algo que era nuevo; así como lo era también, esta nueva vida de mujer después de mi inexplicable metamorfosis.

No sé que ofrecerte para beber  le dije tratando de hacer distendido el ambiente y evitar que por mi mente afloraran todas esas ideas morbosas. Las mismas que quizás también invadían la mente de él. Eso era precisamente lo que más me incomodaba.

El se puso de pie y se dirigió aun frigo bar que yo jamás me había dado cuenta que existía.
 Aquí tienes licor sour, wisky, ron, y muchos otros. Pero por hoy yo paso me dijo abriendo la puerta del contenedor.

Yo también, Le dije- Pero te ofrezco un té.

Está bien. No soy adicto al té, pero si es por disfrutarlo en tu compañía lo acepto.

Una vez que nos sentamos a beber el cálido brebaje. Noté que él no podía evitar contemplarme las piernas que aparecían por entre la bata abierta que ocultaban su regalo.

Un taxi estará dispuesto para ti hasta que te compres un automóvil.

No creo que sea capaz de conducir aquí en la capital.- Le dije.

Lo harás, pero si prefieres seguir ocupando taxi lo entenderé. Prefiero que sea así antes que te suceda algo. Me moriría si te pasara algo malo.

Franco. ¿Por qué me dices todas estas cosas?


¿No te has dado cuenta?


No sabía que decir su mirada, su voz todo me cautivaba. Al estar a su lado al hablar con él, era como si yo toda la vida hubiese sido mujer. Con él se borraba completamente mi pasado varonil. Me hacía sentir una mujer en toda mis dimensión y esto iba más allá del placer si no de la conciencia y seguridad misma en mi interior.

Me tomó de la mano y yo como hipnotizado le seguí hacia el ventanal del edificio y vi como las luces de la capital al caer la noche se encendían saludando a este mágico momento que estaba viviendo.

Alejandra- me dijo mirándome con esa mirada penetrante y seductora.


Franco, yo… no sé qué decir.

Sentí sus manos rodear mi cintura a tiempo que sus labios se apoderaban de los míos. Fue un momento de magia de mariposas de pájaros de hadas, una poesía escrita con sus labios que derrotaban cada impedimento de evitar que mis sentimientos varoniles quisieran permanecer aun en mi ser. De verdad, estaba sintiéndome toda una mujer enamorada. Sus labios amasaban hábilmente los míos mientras su lengua saludaba con delicadeza la mía en un va y ven glorioso lleno de un ritmo romántico en que parecía escucharse una música natural que brindaba ese concierto de dulzura que espontáneamente nos regalábamos el uno al otro.

Cuando el beso concluyó. Ambos quedamos en estado de un shock inexplicable.
 No supimos decir nada. Si pude notar la erección descomunal de Franco que muy incómodamente trataba de disimular el momento que estaba viviendo. Yo por mi parte estaba en la misma situación, sentía como unos fluidos incontrolables emanaban de mi mojada conchita. Parecía difícil de entender como un simple beso nos podía causar todo ese tipo de sensaciones. Por mi parte esto que estaba sintiendo era algo más intenso que la excitación que estaba viviendo.


Al fin Franco habló.


Es mejor que me vaya.


Sentí miedo quizás todo lo que acaba de ocurrir echaría a perder todo lo cimentado hasta ahora. Franco podría pensar que era una “patudez” de mi parte dejar besarme de esa forma y podría desistir que yo fuera su asistente a raíz del tímido desliz que acababa de ocurrir.

Cuando abandonó el departamento me dejé caer en la cama. Debo confesar que fue casi imposible conciliar el sueño hasta bastantes horas entrada la madrugada.

Ni siquiera llamé a mis padres para evitar contarles sobre los pormenores de mi trabajo. 

Después de todo no sabía, ¿Cómo sería la reacción de Franco al día siguiente?



lunes, 27 de octubre de 2014

METAMORFOSIS DE HOMBRE A MUJER CAPITULOS 18 Y 19


METAMORFOSIS DE HOMBRE A MUJER
CAPITULO 18
MI NUEVA VIDA EN LA CAPITAL

Me encontraba sentado de copiloto junto a Franco quien atentamente había ido a esperarme al aeropuerto y me preguntaba detalles sobre mi viaje mientras yo le explicaba que era mi primera vez que viajaba en avión. Veía como miraba mis hermosas piernas que asomaban por debajo del vestido que llevaba puesto en aquella tarde calurosa de verano, clima muy común en la capital a principios de febrero.

Desde el momento en que amanecí  misteriosamente convertido en una bellísima mujer aquella mañana del 21 de diciembre, sin saber cómo ni porque mi forma de actuar también se fue adaptando a esta nueva anatomía y casi sin darme cuenta comenzaba a sentirme y a gustarme el poder ser una mujer de verdad. El sentir la ropa interior femenina en mi piel me producía una sensación de bienestar que me excitaba de una forma diferente al que cuando era físicamente hombre. Era una situación muy difícil de entender y mucho más de poder explicar; lo que me producía el estar en una piel de mujer.

Al principio me costaba el acostumbrarme a usar faldas y vestidos cosa que fue cambiando con el transcurrir de los días y no me cansaba de contemplarme en el espejo y admirar lo preciosa que me veía vestido así tan femenina. También me sorprendía como se me había hecho habitual la habilidad de maquillarme con una destreza que ni siquiera yo entendía. Me gustaba verme y sentirme linda lo que me brindaba una seguridad en mi mismo que lo complementaba con los conocimientos adquiridos en mis años de universidad.

Si bien estaba nervioso por lo de mi estreno en mi forma de viajar, creo que también lo era por la nueva vida que se me venía en forma tan apresurada y tan abrupta. Este viaje había sido muy apresurado. Apenas si, había tenido tiempo de despedirme de mis compañeros de la sucursal del banco y de mi familia, iniciando un nuevo desafío en un puesto de gerencia al alero de Franco Polic, el hijo del dueño de toda una cadena de las empresas más importantes de este país. Sólo eso sabía de él, pero se había entusiasmado tanto en mi trabajo según el, que me convenció de irme a trabajar a la principal sede de su institución bancaria instalada en Santiago de Chile la capital de mi país, con una oferta de sueldo y garantías personales que era imposible negarse ante tal ofrecimiento.

Franco durante el trayecto aprovechaba para explicarme los detalles de lo que sería mi nuevo puesto de trabajo dentro de la empresa,   la cual  precisamente él era  prácticamente el principal jerarca, ya que su padre tenía otros negocios que atender.

Ahí me contó que tenía un hermano mayor que también estaba a cargo de ciertos negocios y que el estaba al mando del banco desde principios de este año solamente y que su experiencia no era muy buena en este tipo de negocios.

Pero contigo creo que voy a respaldarme muy bien además esta Ambrosio el si tiene mucha experiencia en esto.  Ambrosio lleva muchos años en el negocio es el segundo abordo después de mí- Me explicaba mientras conducía.

Cuando llegamos a un sector residencial de casas y edificios muy elegantes me indicó que ya estábamos cerca del apartamento que la compañía me había rentado.

Cuando nos detuvimos luego de ingresar a un estacionamiento de vehículos se acercó un conserje del edificio saludando con mucho respeto a Franco y a mí.

-Estas son las llaves del apartamento de la señorita.

Está en el piso 11. déjenme ayudarles con parte del equipaje- dijo el señor de nombre Manuel, Era un tipo bajito, gordo y muy agradable.

Entre ambos me ayudaron con el equipaje mientras yo sostenía mi notebook, mi bolso de viaje y mi cartera. Subimos por el ascensor mientras el señor me indicaba las cosas con que contaba el edificio.

-Tiene piscina en el último piso en realidad está en la azotea- me indicó- y además un gimnasio.

Que también está en el primer piso junto con la sala de lavado.

Al ingresar a la que sería mi nueva morada casi se me sale un suspiro de admiración. El departamento que me habían alquilado estaba muy bien decorado femeninamente hablando, seguramente habían contratado a una especialista en el tema. Franco me pregunto si me gustaba el lugar.

- Esta súper lindo-  Y lo estaba. Ahora que estaba en ese lugar más bien todo me parecía un sueño un sueño del que ahora no quería despertar jamás.

Este apartamento, era demasiado pomposo para lo que yo estaba acostumbrado a conocer hasta ese momento. Tenía un dormitorio y un baño y medio, y reflejaba en él un concepto ideal para mujeres solteras, según me explicaba Franco, mientras abría las cortinas. Si yo fuera una “mina pitúca” (niñita bien), entonces el sitio sería ideal para mí. Pude apreciar los colores, las texturas y el estilo, así como artículos de los muebles y las líneas de diseño creaban una sensación más que elegante, también daban a los espacios compactos una sensación de amplitud, logrado a través de un fuerte énfasis en la transparencia y apertura en el diseño de los elementos individuales.

Una escalera de caracol en el medio de la vivienda creaba una audaz declaración de espacio, al tiempo que mostraba un hermoso juego de luces.

Franco me hizo un ademán con la mano hacia la escalera antes mencionada para que subiera. Lo hice mientras una sensación de nerviosismo hacía que me temblaran un poco las piernas cuando creía sentir clavada su mirada en mis muslos al sentir sus pasos que me seguían al ir pisando los escalones en busca del segundo piso.

Me di la vuelta para mirar a Don Manuel que permanecía de pie abajo, creo que con su mirada clavada hacia mis piernas que desde el sitio en que él estaba situado debería tener un ángulo muy privilegiado voy erísticamente hablando. y levantaba su brazo para despedirse.

Señorita Alejandra, estoy a su disposición para lo que necesite. En el citó esta mi número de conserje.

- Gracias Don Manuel.

La planta superior estaba ocupada por el dormitorio, baño y vestidor, dando forma a un moderno cuento de hadas. Yo no paraba de sorprenderme. Franco me tomó de la mano y me condujo hacia la recamara.  Quede sorprendido. Frente a la cama, la habitación se abría hacia abajo en la zona de comedor a través de cuatro ventanas sincronizadas, con una cortina.
-Esto es para cuando la discreción sea necesaria  dijo Franco con una sonrisa maliciosa. Momento en el cual volví a sentir ese cosquilleo que había comenzado a conocer desde que me había convertido en hembra al estar cerca de un hombre que me llamara la atención.
En el otro lado de la habitación, una ventana oval encerrada dentro de un nicho de asientos tapizados Chesterfield, creaba un efecto de tocador sensible y ofreciendo un enlace visual para el baño. La materialidad de la habitación se caracterizaba por los tejidos blandos: Una pila de espesor, la alfombra de terciopelo, cuero blanco, tapizado, una extensión diáfana y sin embargo, opulenta de la cortina, y el papel pintado con motivos de flores en la pared detrás de la cama, se compensaban y complementaban con muebles de dormitorio blancos.

Esto es de verdad maravilloso para mí.

Me atreví a decirle mientras no paraba de sorprenderme al contemplar el lugar en que viviría.

El cuarto de baño continuo estaba rodeado por el gres porcelánico ejecutado en franjas horizontales, lo que generaba una sensación muy táctil. Un armario de baño con espejo de madera de roble blanqueado se extendía a lo largo de la habitación. Con sus puertas de espejo y múltiples compartimentos iluminados, se respiraba una sensación de abundancia el que ofrecía un generoso espacio de almacenamiento.

Resumidamente era un departamento tan grande y muy bien equipado. Nunca en mi vida había visto algo así. Estaba acostumbrado a vivir en una casa de villa de clase media la cual aun mis padres no terminaban de pagar el crédito hipotecario adquirido a 25 años plazo en un banco de la competencia.  Me ponía súper feliz el pensar que ahora ese era mi nuevo hogar y como un niño pequeño subía y bajaba revisando todo el lugar. Franco lanzo una sonrisa y dio vuelta la cara cuando me vio caer en la cama levantando mis piernas y agitándolas dando unos gritos de felicidad. Supuse también que en esas jugarretas infantiles que no podía evitar por la satisfacción que sentía le había enseñado toda mi intimidad. Creo que se sintió incomodo y me dejó solo aludiendo algún compromiso lo único que dijo era que este sería mi nuevo departamento, antes de que se fuese, me invito a salir yo por la emoción y sin pensar acepte me dijo que me diera un baño y que en unas 3 horas regresaría.


METAMORFOSIS DE HOMBRE A MUJER
CAPITULO 19
MI CITA CON FRANCO.
Franco se retrasó un poco en ir a recogerme al departamento situación que agradecí porque eso me dio tiempo para arreglarme y verme lo más linda posible para la ocasión. Desde mi perspectiva de hombre sabía muy bien como maquillar y arreglar para hacer lucir hermosa a este cuerpo que ahora habitaba, era una tarea demasiado sencilla y simple. Si hasta cuando me levantaba de la cama por la mañana con el cabello desordenado y el rostro soñoliento al mirarme al espejo, aun así podía contemplar un bello rostro derramando esa sensualidad que nunca había dejado de admirar en las mujeres y que ahora felizmente podía ser yo quien transmitiera esa cuota de encanto de la cual me sentía realizado de poseer en mi persona.

Me puse un vestido un poco más elegante, de color celeste que me llegaba más arriba de la rodilla. Me miré en el espejo para revisarme como lucía mi redondo trasero en el espejo mientras acariciaba mis nalgas tocando y palpando mi ropa interior blanca, por sobre el traje que llevaba puesta en aquella ocasión. Los zapatos de taco alto hacían que mi cola resaltara más aun, luciendo firme y vigorosa. No me puse medias de nylon siempre las había detestado y porque el calor del verano arremetía con fuerza aun cuando la noche ya comenzaba.

Cuando bajábamos por el ascensor una niña de unos 12 años me saludó preguntándome si era nueva en el edificio, se llamaba Paulina. Luego me dijo lo linda que lucía y que cuando fuera grande le gustaría ser como yo. Franco sonreía ante cada pregunta que me hacía la chiquilla. Cuando él se alejó hacia el mesón de entrada del edificio en que se encontraba Manuel el conserje, le pregunté a Paulina.

- Dime la verdad ¿Se me notan los calzones?

- Según mis hermanas mayores dicen que esa es la idea. Oye tu pololo es lindo.

- No, él no es mi pololo.

- Pero si es lindo. ¿verdad?

No supe que responder, pero creo que Paulina tenía razón Franco era el hombre que cualquier mujer desearía; alto atlético, bello, profesional, rico e inteligente.

Una copia del hombre del cual se podría llamar perfecto. ¿Es que acaso los hombres así verdaderamente existían? Al parecer si, y yo me había topado de frente con uno de ellos.
La niña comentó.

-Tú y el harían linda pareja.

Me agache hacia ella para preguntarle casi al oído al ver que Franco se acercaba.

-¿Por qué piensas que el y yo somos afines?

- No lo sé, solo lo veo así.

Franco interrumpió el dialogo.

- ¿Haber de que hablan estas lindas señoritas?

- Cosas de mujeres- Le respondí. ¿No es así amiga?

- Correcto- dijo la niña, como feliz de haberse ganado mi confianza.

Una vez más me sentía dando otro paso agigantado hacia la aceptación de que ya estaba asumiendo de un modo natural que era una mujer en toda mi dimensión.

Sin lugar a dudas me sentía plenamente una mujer.

Me despedí de la niña más inquieto aun mientras Franco se acercaba para acompañarme hacia su automovil.

Llegamos a un restaurante bastante elegante ubicado en el barrio alto de la capital. El desplegó en todo momento sus actitudes de un auténtico caballero, cumpliendo su rol de protección hacia mí. Me llevó “tomada” de la cintura hacia la mesa reservada con anticipación, mientras un mozo que al parecer conocía muy bien nos indicaba el lugar de la reserva. Franco me acomodó la silla para que me sentara; luego el busco la suya para ubicarse frente a mí a tiempo que el mozo nos entregaba “la carta con el menú”. En un año trabajando como ejecutivo bancario había aprendido a conocer una variedad de “menúes” propios de los restaurantes elegantes a los que a partir de ahora comenzaría a frecuentar.

Degustamos la cena mientras platicábamos. Evitaba hablar sobre mi niñez y curiosamente el tampoco se refería a la suya. Me preguntó por mi novio y tuve que confesarle que mi relación con Jaime estaba bastante deteriorada sobre todo cuanto le comuniqué que me iría a la capital a asumir este importante cargo que me habían ofrecido y en el cual mi carrera se proyectaría en una forma meteórica la cual me permitiría realizarme profesionalmente.

El me escuchaba atentamente y no podía dejar de mirarle esos tremendos ojos verdes que me observaban con una ternura que yo en mi vida había sentido desde los ojos de un hombre. 

¿ Pero que locuras me estaba imaginando? ¿Cómo podía yo estar pensando ese tipo de cosas? ¿Cómo podía estar difariando de ese modo por la mirada de un hombre? Lo cierto que el brillo de sus pupilas me hacían sentir de algún modo cosas que yo sabía que se podían sentir y en esta piel de mujer era bastante extraña la forma de palparlas. El mozo volvió a interrumpirnos al ofrecernos el aperitivo. Tomé aquel sour de un dos por tres no sé si para calmar mi ansiedad y nervios o fue por la fuerza de costumbre sin pensar que ya no habitaba mi antiguo cuerpo varonil. El asunto es que aquel licor me anduvo mareando con bastante rapidez. Eso ya lo había experimentado sabía que esto me ocurría desde que estaba este maravilloso cuerpo de mujer. Por lo tanto debería ser más precavido,  no debía dar una mala imagen a aquel hombre que me estaba pavimentando el camino a mi carrera profesional.

Aún no comenzábamos a cenar cuando una mujer bastante atractiva se acercó a nuestra mesa y le habló con un tono bastante duro a Franco como demostrando que había un cierto grado de confianza entre ambos.

-Así que por esta “huevona” me dejaste desgraciado e infeliz- Le dijo en un tono bajo. Era una mujer distinguida por su manera de vestir, a pesar que su vocabulario echara por tierra su apariencia pero como decimos aquí en chile por lo menos tenía “la cara de cuica”.

-Priscila, no quiero escándalos aquí por favor- Le dijo Franco poniéndose de pie para enfrentarla.

Yo por mi parte permanecí sentado solo expectante a lo que sucedía y con unos nervios que me carcomían en ese instante de apremio al que me veía sujeto.

Ella me encaró a mí.

-Dime bonita, ¿De dónde saliste? Tienes una cara de trepadora que ni te la puedes,
-No la insultes. Ella es Ingeniera comercial y trabajará conmigo- Le contestó Franco tratando de defenderme.

-Franco Polic. Te desconozco. Desde cuando te estás fijando en chulas con cartón universitario.

Franco la tomó de un brazo y la sacó del lugar. La mujer miró hacia su alrededor y no opuso resistencia. En ese momento creo que más de alguien se estaba dando cuenta de la situación y esto me puso más nervioso y de pura ansiedad sentí unas ganas enormes de ir a orinar.

Franco volvió enseguida y le indiqué que quería ir al sanitario. El me tranquilizó por la situación vivida y me indicó el camino hacia el wc. Aún así lo noté molesto por lo que había tenido que enfrentar.

Entré al servicio sanitario de damas era un lugar muy elegante y amplio distinto a los lugares de ese tipo a los que yo había asistido. Ingresé a una de las casetas sanitarias; me baje mis calzoncitos y me senté cómodamente en el sanitario.

Dos tipas acababan de entrar. Sólo escuchaba sus voces detrás de la puerta .Una le dijo a la otra.

-¿Te diste cuenta del escándalo que quiso armarle Priscila a Franco?

.Sí. Creo que ella no soporta la idea de que él la haya dejado.

-¿Y quién es la tipa que lo acompaña?

.No la conozco. Es muy bonita, pero se nota que no es de alcurnia.

-Creo que a Franco le incomodó la situación en que se vio envuelto.

-Una persona conocida como él es obvio que no pasa deparcebido y a su familia no le gustan los escándalos.

.Con los que se ha visto envuelto su hermano es suficiente para ellos.

Franco no es de los que tienen fama de mujeriego. El es de bajo perfil era obvio que la relación con Priscila no iba a resultar.

Ambas mujeres se retiraron del lugar, y no alcancé a escuchar lo que siguieron platicando a cerca de aquel hombre que comenzaba a interesarme.

Franco sin duda era el hombre ideal que cualquier mujer querría para que fuera su esposo, y eso era lo que le molestaba a su ex novia que seguramente pensaba que yo era la causa del término de aquella relación. Por lo que habían platicado aquellas dos mujeres los Polic eran bastante conocidos, quizás por su poder económico o por su importante apellido en las altas esferas de la capital chilena.

Desde aquella transformación que cambiaría mi cuerpo por el de esta bellísima mujer la cual se reflejaba en el espejo al mirarlo, también estaba cambiando mi vida en lo social y quizás también en lo sentimental.


viernes, 17 de octubre de 2014

Aprendiendo la leccion equivocada

¿Alguna vez han hecho algo para perjudicar a alguien y no les sale como planearon? Enves de darle una leccion ¿se perjudicaron ustedes mismo? pues algo asi le paso esta vez a Gladis de 24 años quien utilizo un hechizo de cambio de cuerpo de 2 meses de duración solo para darle una leccion a su hermano mayor de 32 años Ulises por el simple motivo que el se burlo de ella mientras se quejaba de los dolores menstruales.

Al principio Ulises estaba furioso porque tenia que ser su tonta hermanita 8 años menor pero conforme pasaron los dias le fue agarrando el gusto al cambio; le tomo 2 semanas perder el perjuicio por exitarse tocando los pechos de su hermana; y le tomo un mes acceder a las insistencia del novio por tener un faje inofensivo pero como el tipico hombre en el cuerpo de mujer no logra moderrar los impulsos femeninos que estos conllevan que termino recibiendo sexo oral hasta tal punto que el mismo esta pidiendo que se la metan y lo hagan mujer.

Definitivamente no le salieron las cosas como planeo a Gladis, que creen que pensara Gladis cuando se entere que cuando se venzan los 2 meses de hechizo su hermano ya no querra volver a su cuerpo, o que le entrego todo a su novio al cual siempre le habia negado el sexo.

VOLVIENDO A LAS HISTORIAS CLASICAS DE UNA IMAGEN. Comenten que les parecio y las respuestas a las interrogantes saludos Pricila Joseline ;)

jueves, 2 de octubre de 2014

Man to woman transformation with yuri kousaka

Desde antes de tener mi blog habia visto un video en youtube donde sacaban una ecena de esta pelicula y desde entonces dedique mi tiempo a buscarla para verla online o descargarla, habian blogs que dejaban links de descarga pero cuando yo trataba de descargalos no podia; en fin una tortura infinita la que pase, hasta hace poco que encontre un link en la cual la pude ver online y se los comparto a los seguidores del blog que no la hayan visto. http://tdarkangel.com/2011/02/09/ienergy-man-woman-transformation-yuri-kousaka-idol115/ . ;) Saludos att. Pricila