viernes, 17 de octubre de 2014

Aprendiendo la leccion equivocada

¿Alguna vez han hecho algo para perjudicar a alguien y no les sale como planearon? Enves de darle una leccion ¿se perjudicaron ustedes mismo? pues algo asi le paso esta vez a Gladis de 24 años quien utilizo un hechizo de cambio de cuerpo de 2 meses de duración solo para darle una leccion a su hermano mayor de 32 años Ulises por el simple motivo que el se burlo de ella mientras se quejaba de los dolores menstruales.

Al principio Ulises estaba furioso porque tenia que ser su tonta hermanita 8 años menor pero conforme pasaron los dias le fue agarrando el gusto al cambio; le tomo 2 semanas perder el perjuicio por exitarse tocando los pechos de su hermana; y le tomo un mes acceder a las insistencia del novio por tener un faje inofensivo pero como el tipico hombre en el cuerpo de mujer no logra moderrar los impulsos femeninos que estos conllevan que termino recibiendo sexo oral hasta tal punto que el mismo esta pidiendo que se la metan y lo hagan mujer.

Definitivamente no le salieron las cosas como planeo a Gladis, que creen que pensara Gladis cuando se entere que cuando se venzan los 2 meses de hechizo su hermano ya no querra volver a su cuerpo, o que le entrego todo a su novio al cual siempre le habia negado el sexo.

VOLVIENDO A LAS HISTORIAS CLASICAS DE UNA IMAGEN. Comenten que les parecio y las respuestas a las interrogantes saludos Pricila Joseline ;)

jueves, 2 de octubre de 2014

Man to woman transformation with yuri kousaka

Desde antes de tener mi blog habia visto un video en youtube donde sacaban una ecena de esta pelicula y desde entonces dedique mi tiempo a buscarla para verla online o descargarla, habian blogs que dejaban links de descarga pero cuando yo trataba de descargalos no podia; en fin una tortura infinita la que pase, hasta hace poco que encontre un link en la cual la pude ver online y se los comparto a los seguidores del blog que no la hayan visto. http://tdarkangel.com/2011/02/09/ienergy-man-woman-transformation-yuri-kousaka-idol115/ . ;) Saludos att. Pricila

martes, 9 de septiembre de 2014

METAMORFOSIS DE HOMBRE A MUJER CAPITULOS 17 Y 18

METAMORFOSIS DE HOMBRE A MUJER
CAPITULO 17
Me gusta esto que me ha pasado.

Esa mañana llegué como de costumbre a la oficina, vistiendo ese traje de ejecutiva que me daba un aspecto de mujer seria y culta. Era de todos modos la imagen que me gustaba transmitir sobre todo en mi horario laboral. Había pasado ya casi un mes desde que había despertado aquella mañana convertida hasta ahora sin saber cómo ni porque convertida en una bellísima mujer; después de haber pasado 23 años de mi vida siendo un hombre.

Me había comenzado acostumbrar a ser y a comportarme como una “nenita”, ya poco y nada me costaba arreglarme y maquillarme gracias a la siempre incondicional ayuda de mi madre y de mi amiga Marcela. Ni siquiera ellas sabían de mi enigmático secreto. Sabía que era mejor guardar silencio con respecto a esta misteriosa transformación si les narraba lo que me había sucedido, pensarían que estaría “loca” de remate y quizás podría hasta terminar en un manicomio.

Como casi nada de mi historial de vida en mis 23 años de existencia se había alterado excepto mi cambio de sexo y lo que ello conllevaba prácticamente todo seguía igual tal como se los narré en capítulos anteriores.

Me sentía súper femenina y me agradaba sentirme así me daba una seguridad de la cual en mi anterior estado, siempre había carecido. Comenzaba a sentir que todo lo sucedido había sido después de todo una verdadera bendición divina y quedarme en este estado, parecía ser lo mejor para mí.

Rafael, mi amante, con el cual había estado engañando a mi novio Jaime; me había dejado de acosar en los últimos días, lo cual, me daba una cuota de mayor tranquilidad. No quería caer en el plano sucio de la traición, pensaba que si iba a tomar el papel de una mujer, lo mejor era comportarme como una respetable jovencita. Lo había evitado con mucho esfuerzo. No le contestaba sus llamadas ni los mensajes “hot” que me enviaba por “facebook” o por texto a mi celular. Si bien al principio había caído “rendida” a sus brazos creo que lo había hecho por curiosidad para ir conociendo lo que se sentía estar en lugar de una mujer en aquellos momentos íntimos. Otro motivo también debe haber sido que aún no aprendía a controlar las hormonas femeninas que pululaban revolucionadas por este cuerpo en el cual yo ahora habitaba. Nunca supe controlarme ante la seducción de Rafael. El haber tenido sexo con él debo reconocer que había sido una experiencia demasiado excitante en mi nueva vida como mujer.

Jaime por su parte estaba también complicándome mi corta existencia femenina. El tener que cumplir el papel de su infiel novia era una tarea que se me complicaba bastante. Claramente no había forma tal de que yo estuviese “enamorada” de él. Aunque yo lo conocía desde toda mi vida, cuando ambos, éramos los amigos y compinches propios de la pubertad y adolescencia, en aquellos tiempos en los cuales yo aun habitaba en el cuerpo de un hombre. No sentía la comodidad suficiente como para encarar una vida de pareja junto a él aun siendo yo la mujer que era ahora. El tener que hacer el amor con él, era un asunto que también intentaba esquivar a duras penas. Si bien al momento de que me penetraba sexualmente para hacerme suya, me hacía gozar lo suficiente, más nunca me sentía cómodo en esa faceta de ser su mujer. En tanto que Rafael cada vez que me “culeaba” me hacía ver las estrellas con los orgasmos que me hacía conseguir ni siquiera como hombre yo había conseguido gozar tanto como lo hacía ahora envestido en esta piel de mujer.

En mi hogar las cosa eran más idénticas a la vida que llevaba anteriormente, ocupaba mi misma habitación ahora decorada más femeninamente. Mi guardarropas, era similar pero más repleto de ropa que tanto me gustaba como le lucían a las mujeres que yo veía deambular por las calles; solo que ahora era yo quien debía lucirlas y eso debo reconocer que me hacía sentir muy cómodamente en mi nuevo estado. El tener que ponerme ropa interior femenina me hacía sentir una excitación extraña y me encantaba mirarme al espejo y admirar lo linda que me lucían en esta figura que se me había regalado. El cocinar y tener que ayudarle a mamá en el lavado y aseo de la casa era un asunto que tampoco me incomodaba y comenzaba asimilarlo fácilmente. Aún seguía siendo el chofer del automóvil de mi padre en su ausencia. En resumen en mi hogar la vida casi seguía siendo igual a como era antes de mi “metamorfosis de hombre a mujer”.
 
Por las noches no podía evitar jugar con mi cuerpo al sentir ese deseo caliente en mis genitales de mujer y sin darme casi cuenta sin querer comenzaba a meter mis dedos en mi humedecida conchita lo cual me producía un deleite de gocé mucho mayor al que sentía al frotar mi pene cuando habitaba en mi cuerpo de hombre.
Me gustaba ser quien era ahora, ya no extrañaba nada de mi vida anterior. En estos momentos lo que estaba viviendo, era lejos lo mejor que me hubiese pasado desde que tenía uso y razón.
Jaime se había ido nuevamente a su trabajo lejos de la ciudad lo cual me daba un alivio ya que ello me ayudaba a llevar una vida más relajada sin el apremio de tener que esquivar su aprensión y escenas de celos a los cuales me veía sujeto manteniendo esa relación de noviazgo, la cual no podía ni sabía cómo evitar con él.
En mi trabajo el puesto era similar al que tenía antes de todo lo sucedido, pero desde que había cambiado mi anatomía la diosa fortuna parecía sonreírme maravillosamente también en lo laboral. Acaba de ordenar mis cosas en mi escritorio aquel día lunes, como era habitual cada mañana cuando sonó el citó fono de mi escritorio.
- Alejandra, por favor ven a mi oficina- Era mi jefe.
Me puse de pie inmediatamente a tiempo que le indicaba que iba en seguida temí que me pudiese reprender por haber llegado unos minutos tarde. El tener que maquillarme cada día me hacía comprender porque tardaban tanto las mujeres cada vez que se preparaban para salir. Ahora las entendía y esa era la razón por la cual en ocasiones yo también me retrasaba sin querer.

Entre a la oficina de mi jefe un tanto nervioso como siempre me solía suceder siempre cada vez que me citaba a primera hora y en privado a su despacho. Me hacía pensar siempre en el peor de los casos que algo malo en lo laboral me podría suceder. Pero mi jefe no estaba solo en aquel lugar al momento de ingresar a la sala. Sentado frente a su escritorio podía ver la figura de un hombre, Olí en el aire un perfume varonil que ya antes había sentido pero era diferente al habitual que se respiraba en esa oficina.

-Permiso- dije - Buenos días.

-Alejandra adelante, quiero presentarte a Franco Polic, el es el vicepresidente de esta firma bancaria.

Quedé sorprendido al ver que el tipo que estaba sentado y se ponía de pie para saludarme con una sonrisa muy relajada y afable era el mismo al que había conocido el día antes en la playa. Era un tipo bien parecido de alrededor de unos 30 años o algo más con el cual habíamos tenido un breve intercambio de palabras y que habíamos interrumpido cuando había aparecido Jaime quien casi jalándome del brazo me había alejado de su compañía.

-Señorita Alejandra, Nos volvemos a encontrar No sabe el gusto que me da que esto haya sucedido.- Me dijo Franco.- Veo que está muy sorprendida.

Solo atiné a extender la mano para saludarlo y emitiendo un tímido saludo de palabra.

- Veo que ya se conocen- Dijo mi jefe.

- Si ayer tuvimos el gusto- dijo él, a tiempo que me acomodaba una silla para que me sentara.

Eso era lo otro que me encantaba de esta nueva vida; la atención que la mayoría de las personas tenían hacia mí ese trato tan gentil de los hombres me hacía sentir una cuota de sensualidad que sentía brotar del interior de mi ser. En muchas ocasiones quizás debido a la poca costumbre de sentirme así creo haber sentido humedecerse mi tanguita en situaciones como estas. Como lo que me había ocurrido unos días atrás en que conducía el automóvil de mi padre y sin darme cuenta caí aun hoyo que había en un puente en mal estado por lo que la rueda trasera quedo en el aire y por mas que le aceleraba el carro para salir de aquel lugar la rueda giraba sin tocar el piso para dar el impulso necesario para salir. En cuestión de un minuto había unos cuantos vehículos atrás que tocaban la bocina porque yo les obstruía el paso en esa dirección. Descendí del vehículo nervioso e incomodo a raíz del problema en que me veía envuelto a sabiendas que me encontraría con las miradas acusadoras por mi poca pericia para conducir por parte de los curiosos del lugar. Tan pronto vieron mi estupenda figura femenina vestida con aquella minifalda vaquera que llevaba puesta. Se bajaron de sus vehículos para ayudarme tratándome con una amabilidad que me hacía sentir una verdadera diosa, liberándome de toda culpa por lo ocurrido.

-No se preocupe mi amor que la sacaremos en unos segundos.- Me decían.

Pensé en esos instantes que de haber sido el hombre que era, la situación hubiese sido totalmente distinta.

-Que te pasa Alejandra- Estas distraída ¿Qué te pasa hoy? –Me dijo mi jefe.
Fueron las palabras que me interrumpieron aquel recuerdo de hacía unos días atrás. Me senté acomodando mis piernas cruzadas mientras notaba la mirada hacia ellas disimuladas de parte de mi jefe y no tanto por parte de Franco que se acomodó en un sillón a mi lado.

- Franco, se lo dices tu o se lo digo yo- dijo mi jefe.

- ¿De qué se trata? Me están poniendo nerviosa.

- Alejandra - me dijo Franco girándose y mirándome a los ojos.- ¿Estarías dispuesta a irte a la capital y trabajar en un cargo de mayor importancia?

-¿Cómo? , no entiendo.- Les dije sorprendido.

-Quiero que te vayas a trabajar conmigo a las oficinas principales de nuestro banco en Santiago(Capital de Chile).

-Pero ¿porque yo?.

Tu informe que diste demuestra que sabes mucho de finanzas y quiero que esto lo hagas ya. Trabajaras a otra escala ofreciendo préstamos a empresas de mayor peso. Pero eso lo conversaremos más adelante. ¿Qué dices?

Definitivamente mi vida si estaba dando un vuelco definitivo. A la semana siguiente, luego de un mes de mi metamorfosis. Me encontraba viajando a Santiago, la capital de mi país; allí comenzaría otra etapa de mi vida, convertida ahora en una exitosa y bella ejecutiva bancaria. 

La diosa fortuna parecía sonreírme.


METAMORFOSIS DE HOMBRE A MUJER
CAPITULO 18
MI CITA CON FRANCO.

Franco se retrasó un poco en ir a recogerme al departamento situación que agradecí porque eso me dio tiempo para arreglarme y verme lo más linda posible para la ocasión. Desde mi perspectiva de hombre sabía muy bien como maquillar y arreglar para hacer lucir hermosa a este cuerpo que ahora habitaba, era una tarea demasiado sencilla y simple. Si hasta cuando me levantaba de la cama por la mañana con el cabello desordenado y el rostro soñoliento al mirarme al espejo, aun así podía contemplar un bello rostro derramando esa sensualidad que nunca había dejado de admirar en las mujeres y que ahora felizmente podía ser yo quien transmitiera esa cuota de encanto de la cual me sentía realizado de poseer en mi persona.
Me puse un vestido un poco más elegante, de color celeste que me llegaba más arriba de la rodilla. Me miré en el espejo para revisarme como lucía mi redondo trasero en el espejo mientras acariciaba mis nalgas tocando y palpando mi ropa interior blanca, por sobre el traje que llevaba puesta en aquella ocasión. Los zapatos de taco alto hacían que mi cola resaltara más aun, luciendo firme y vigorosa. No me puse medias de nylon siempre las había detestado y porque el calor del verano arremetía con fuerza aun cuando la noche ya comenzaba.

Cuando bajábamos por el ascensor una niña de unos 12 años me saludó preguntándome si era nueva en el edificio, se llamaba Paulina. Luego me dijo lo linda que lucía y que cuando fuera grande le gustaría ser como yo. Franco sonreía ante cada pregunta que me hacía la chiquilla. Cuando él se alejó hacia el mesón de entrada del edificio en que se encontraba Manuel el conserje, le pregunté a Paulina.

- Dime la verdad ¿Se me notan los calzones?

- Según mis hermanas mayores dicen que esa es la idea. Oye tu pololo es lindo.

- No, él no es mi pololo.

- Pero si es lindo. ¿verdad?

No supe que responder, pero creo que Paulina tenía razón Franco era el hombre que cualquier mujer desearía; alto atlético, bello, profesional, rico e inteligente.

Una copia del hombre del cual se podría llamar perfecto. ¿Es que acaso los hombres así verdaderamente existían? Al parecer si, y yo me había topado de frente con uno de ellos.

La niña comentó.

-Tú y el harían linda pareja.

Me agache hacia ella para preguntarle casi al oído al ver que Franco se acercaba.

-¿Por qué piensas que el y yo somos afines?

- No lo sé, solo lo veo así.

Franco interrumpió el dialogo.

- ¿Haber de que hablan estas lindas señoritas?

- Cosas de mujeres- Le respondí. ¿No es así amiga?

- Correcto- dijo la niña, como feliz de haberse ganado mi confianza.
Una vez más me sentía dando otro paso agigantado hacia la aceptación de que ya estaba asumiendo de un modo natural que era una mujer en toda mi dimensión.
Sin lugar a dudas me sentía plenamente una mujer.

Me despedí de la niña más inquieto aun mientras Franco se acercaba para acompañarme hacia su automovil.

Llegamos a un restaurante bastante elegante ubicado en el barrio alto de la capital. El desplegó en todo momento sus actitudes de un auténtico caballero, cumpliendo su rol de protección hacia mí. Me llevó “tomada” de la cintura hacia la mesa reservada con anticipación, mientras un mozo que al parecer conocía muy bien nos indicaba el lugar de la reserva. Franco me acomodó la silla para que me sentara; luego el busco la suya para ubicarse frente a mí a tiempo que el mozo nos entregaba “la carta con el menú”. En un año trabajando como ejecutivo bancario había aprendido a conocer una variedad de “menúes” propios de los restaurantes elegantes a los que a partir de ahora comenzaría a frecuentar.

Degustamos la cena mientras platicábamos. Evitaba hablar sobre mi niñez y curiosamente el tampoco se refería a la suya. Me preguntó por mi novio y tuve que confesarle que mi relación con Jaime estaba bastante deteriorada sobre todo cuanto le comuniqué que me iría a la capital a asumir este importante cargo que me habían ofrecido y en el cual mi carrera se proyectaría en una forma meteórica la cual me permitiría realizarme profesionalmente.

El me escuchaba atentamente y no podía dejar de mirarle esos tremendos ojos verdes que me observaban con una ternura que yo en mi vida había sentido desde los ojos de un hombre. ¿ Pero que locuras me estaba imaginando? ¿Cómo podía yo estar pensando ese tipo de cosas? ¿Cómo podía estar difariando de ese modo por la mirada de un hombre? Lo cierto que el brillo de sus pupilas me hacían sentir de algún modo cosas que yo sabía que se podían sentir y en esta piel de mujer era bastante extraña la forma de palparlas. El mozo volvió a interrumpirnos al ofrecernos el aperitivo. Tomé aquel sour de un dos por tres no sé si para calmar mi ansiedad y nervios o fue por la fuerza de costumbre sin pensar que ya no habitaba mi antiguo cuerpo varonil. El asunto es que aquel licor me anduvo mareando con bastante rapidez. Eso ya lo había experimentado sabía que esto me ocurría desde que estaba este maravilloso cuerpo de mujer. Por lo tanto debería ser más precavido,  no debía dar una mala imagen a aquel hombre que me estaba pavimentando el camino a mi carrera profesional.
Aún no comenzábamos a cenar cuando una mujer bastante atractiva se acercó a nuestra mesa y le habló con un tono bastante duro a Franco como demostrando que había un cierto grado de confianza entre ambos.

-Así que por esta “huevona” me dejaste desgraciado e infeliz- Le dijo en un tono bajo. Era una mujer distinguida por su manera de vestir, a pesar que su vocabulario echara por tierra su apariencia pero como decimos aquí en chile por lo menos tenía “la cara de cuica”.

-Priscila, no quiero escándalos aquí por favor- Le dijo Franco poniéndose de pie para enfrentarla.

Yo por mi parte permanecí sentado solo expectante a lo que sucedía y con unos nervios que me carcomían en ese instante de apremio al que me veía sujeto.

Ella me encaró a mí.

-Dime bonita, ¿De dónde saliste? Tienes una cara de trepadora que ni te la puedes,
-No la insultes. Ella es Ingeniera comercial y trabajará conmigo- Le contestó Franco tratando de defenderme.

-Franco Polic. Te desconozco. Desde cuando te estás fijando en chulas con cartón universitario.

Franco la tomó de un brazo y la sacó del lugar. La mujer miró hacia su alrededor y no opuso resistencia. En ese momento creo que más de alguien se estaba dando cuenta de la situación y esto me puso más nervioso y de pura ansiedad sentí unas ganas enormes de ir a orinar.
Franco volvió enseguida y le indiqué que quería ir al sanitario. El me tranquilizó por la situación vivida y me indicó el camino hacia el wc. Aún así lo noté molesto por lo que había tenido que enfrentar.

Entré al servicio sanitario de damas era un lugar muy elegante y amplio distinto a los lugares de ese tipo a los que yo había asistido. Ingresé a una de las casetas sanitarias; me baje mis calzoncitos y me senté cómodamente en el sanitario.

Dos tipas acababan de entrar. Sólo escuchaba sus voces detrás de la puerta .Una le dijo a la otra.

-¿Te diste cuenta del escándalo que quiso armarle Priscila a Franco?

.Sí. Creo que ella no soporta la idea de que él la haya dejado.

-¿Y quién es la tipa que lo acompaña?

.No la conozco. Es muy bonita, pero se nota que no es de alcurnia.

-Creo que a Franco le incomodó la situación en que se vio envuelto.

-Una persona conocida como él es obvio que no pasa deparcebido y a su familia no le gustan los escándalos.

.Con los que se ha visto envuelto su hermano es suficiente para ellos.

Franco no es de los que tienen fama de mujeriego. El es de bajo perfil era obvio que la relación con Priscila no iba a resultar.

Ambas mujeres se retiraron del lugar, y no alcancé a escuchar lo que siguieron platicando a cerca de aquel hombre que comenzaba a interesarme.

Franco sin duda era el hombre ideal que cualquier mujer querría para que fuera su esposo, y eso era lo que le molestaba a su ex novia que seguramente pensaba que yo era la causa del término de aquella relación. Por lo que habían platicado aquellas dos mujeres los Polic eran bastante conocidos, quizás por su poder económico o por su importante apellido en las altas esferas de la capital chilena.
 
Desde aquella transformación que cambiaría mi cuerpo por el de esta bellísima mujer la cual se reflejaba en el espejo al mirarlo, también estaba cambiando mi vida en lo social y quizás también en lo sentimental.

viernes, 18 de julio de 2014

METAMORFOSIS DE HOMBRE A MUJER CAPITULOS 15 y 16


METAMORFOSIS DE HOMBRE A MUJER
CAPITULO 15
PASAN LOS DIAS


Las fiestas de fin de año habían pasado y me dediqué de lleno a realizar la importante tarea que se me habían encomendado en la oficina. El ser mujer me abría puertas en lo profesional que como hombre nunca se me habían dado. Yo no estaba dispuesto a tener que desperdiciar cada oportunidad que se me daba.
De vez en cuando me interrumpía alguna llamada de Jaime diciendo cuanto me extrañaba,. o algún mensaje de Rafael recordándome la noche de lujuria y de infidelidad que habíamos tenido ese año nuevo pasado.

Ese recuerdo aún seguía tan fresco en mi memoria. Casi podía sentir aún el olor de nuestros sexos, que se habían impregnado en mi nariz, en aquella sórdida habitación de motel. Nuestros cuerpos se refregaban desnudos sobre aquel colchón, mudo testigo de nuestro desenfreno candente derramando toda esa lujuria, sobre todo aquella que se contenía reprimida en mi cuerpo de mujer. En mi mente podía visualizar nuestros reflejos en los espejos de la habitación como dábamos rienda suelta a nuestros deseos. El verme allí, me hacía excitar aun más mientras sentía su verga clavarse en mi concha haciéndome gritar de tanto gozar como toda una hembra que es feliz cuando la hacen mujer.
 
Pero debía seguir trabajando, aunque el calor del verano reflejado en las afueras de la calle me agobiaba un poco, daba gracias el poder usar falda y aplacar el calor reinante de la temporada y que en cierto modo se aplacaba con el aire acondicionado instalado en aquella sucursal. De vez en cuando abría un poco las piernas y sentía el aire refrescar mis muslos lo que me producía una agradable sensación de bienestar y regocijo. Este regocijo acompañaba a la excitación que me provocaba al ver que algunos empleados y clientes miraban entusiasmados mis muslos y quizás algo más. Todo esto por algún movimiento demasiado provocativo y desmedido que podía haber hecho distraído en el afán de hacer mi trabajo lo mejor posible.

Al Cabo de tres días di por concluido el informe, que fue aprobado por mi jefe quien me felicitó entusiasmado y satisfecho por haber confiado en mi persona.

“Pasado mañana deberás exponerlo en la junta de la empresa en el “Hotel Resort”  estará todo el directorio de nuestro banco y además estarán también otros empresarios importantes del país”. Me dijo mientras ambos permanecíamos de pie en su despacho. El me miraba fijamente casi con un aire paternal.

¿De veras? ¿Será así? Dije un tanto nervioso.

¿Te asusta todo esto? Me pregunto con un tono risueño.

 Lo sabré afrontar Le respondí.

Y llegó el día de aquella junta me produje lo mejor posible en cuanto a maquillaje y peinado se 
refiere. Mi jefe me dijo antes de partir medio en broma, que quizás los asistentes no pondrían atención a mi exposición distraídos por admirar mi belleza.

Cuando llegamos al sitio de la exposición sentí la mirada de los asistentes que murmuraban con comentarios de mi persona. Podía escuchar a mi jefe que le explicaba a un alto ejecutivo que yo era la persona que expondría.

“Alejandra, ven por favor” Me dijo mientras me hacía un ademán con la mano junto aquel hombre.

Este era un tipo de unos 45 años pelo negro tez blanca con unas cuantas canas que comenzaban a aparecer en la sien con un físico que parecía estar bien adiestrado en algún gimnasio. En resumen, si me ponía en el lugar de la mujer que ahora era, lo encontraba bastante atractivo.

Me saludo con un beso en la mejilla mientras sostenía mi mano y pude verle de cerca, su amplia sonrisa y el brillo de unos impactantes ojos verdes.
“Soy Lukas Polic, Gerente del Banco Croata en el cual trabaja usted Señorita Alejandra” Me dijo mientras sus ojos no se despegaban de los míos.

No podía creerlo. Estaba enfrente de uno de los principales jerarcas de la empresa, y más aun, se portaba de lo más amable conmigo. Mas sorprendido me sentí, cuando fue el mismo quien comenzó a presentarme a los más importantes asistentes a aquella reunión de trabajo.
Hice la exposición del informe, en el exponía de pie como debía ser y una vez concluido vinieron las preguntas de rigor las que fui contestando de la mejor manera posible. Esa mañana di lo mejor de mí; eso se reflejo con las felicitaciones de los asistentes los que se acercaron a saludarme cuando las exposiciones concluyeron.
Lukas Polic fue el primero en hacerlo en compañía de mi jefe seguidos de otros importantes ejecutivos.

“Le comentaba a tu jefe que tú has derribado un mito” Me dijo sonriente.

“¿Por qué dice eso?” Le pregunté.

Se ha dicho que belleza e inteligencia no van juntas, pero tú has dejado en claro que eso puede ser posible. Definitivamente es el mejor informe que he visto. Te felicito.
Me sentía plenamente feliz recibiendo las felicitaciones de los asistentes mi jefe no cabía de satisfacción. Luego vino el almuerzo en que me invitaron junto a mi jefe a sentarme en donde estaban ubicados todos los de la Gerencia de nuestro Banco.
No quise comer mucho y acepté tomar el vino que me ofrecían para calmar la ansiedad que había tenido que soportar aquella ajetreada mañana. Luego vinieron las preguntas más personales de parte de los compañeros de mesa sobre donde había estudiado, si vivía con mis padres, y lo que más le interesaba a todos era sobre mi estado civil.

¿Pero supongo que se casará pronto? Me dijo uno de los ejecutivos al enterase que era soltera.

“Si quieres triunfar profesionalmente en este negocio debes saber que para una mujer el matrimonio puede ser un obstáculo.” Dijo el gerente.
Le dije que el matrimonio no está en mis planes. En efecto, en ese momento me imaginé entrando de blanco a una iglesia. Jurando votos ante Dios y pensé que no sería correcto hacer algo así, si después de todo aun no sabía hasta cuando duraría este conjuro que había transformado a mi cuerpo pasando de ser un hombre a esta linda mujercita y exitosa en la cual me había convertida ahora.

A la salida me despedí rápidamente de todos, mientras muy cerca de allí me esperaba Jaime que había regresado a disfrutar de sus días de descanso después de estar en aquellos campamentos mineros durante esos lagos días de turnos de trabajo. Me subí a su vehículo para alejarnos de allí mientras le comentaba feliz, de lo bien que me había ido en aquella reunión de trabajo.

Nos detuvimos cerca de la playa y nos besamos. Comportarme como su novia era algo que me costaba asumir. Pero la amistad que me unía a Jaime desde mis días de hombre mezclado con mis sentimientos femeninos me hacía sentir lástima de dañarlo. Pero que crestas pensaba, si el daño ya se lo había hecho acostándome a sus espaldas con Rafael.

Caminamos un rato por la costanera sintiendo lo agradable de la brisa del atardecer mientras él me sostenía feliz de la mano. De vez en cuando se detenía frente a mi me besaba apasionadamente y yo le respondía motivado por el cariño que sentía por él. Pero algo me decía que debía terminar con esto o podría salírseme inevitablemente de las manos. Pero al ver la dulzura reflejada en los ojos de mi mejor amigo de la infancia y juventud hacía que cerrara los ojos y siguiera entregándome al amor que me entregaba.
En la noche volvimos a salir y luego de ir a cenar fuimos a un motel donde tuve que responderle como mujer al hacerme el amor.

Esta vez fue un poco diferente a la vez anterior en que habíamos estado en aquella cabaña del Valle de Elqui. Si bien ahora también al igual que yo estábamos un poco bebidos tuvimos todo el tiempo del mundo para tocarnos mutuamente para excitarnos como es debido. El me sacó mis jeans tal como yo lo hacía con alguna mujer que alguna vez tuve que desvestir; por mi parte le saque tiernamente su camisa mientras toda esa situación y ambiente me hacía entusiasmar y mi femineidad brotaba a flor de piel. El licor bebido me hacía navegar por la lujuria y candor sintiéndome cada vez más mujer. Sentí una vez más su verga penetrando mis pliegues vaginales mientras lo recibía mareada de placer escapándoseme gemidos sumidos en un deleite que ya comenzaba a acostumbrarme y que quería que se fueran repitiendo a lo largo de esta nueva vida de mujer.

El entusiasmado, me pedía que lo mirara a los ojos cada vez que me embestía y un sollozo de goce se escapaba de mi garganta. Le hice caso con una cuota de angustia aun no podía creer que mi amigo de toda la vida me estuviera haciendo sentir tan hembra.
Un grito de desahogo se escapo de su boca mientras me chupaba uno de mis pechos y sentía como se vaciaba en mis entrañas. Decidí apurar los movimientos buscando mi punto de placer tal como alguna vez alguna de mis parejas cuando yo era un hombre lo hacía. Gracias a dios que lo encontré y apuré mis movimientos como si fuera una masturbación. Cerrando los ojos me concentré todo lo posible hasta sentir aquellos placeres cada vez más intensos, hasta que yo también sentí como se me venía un intenso orgasmo el mismo que con tanta facilidad me había regalado Rafael en varias ocasiones.





Metamorfosis de hombre a mujer
Capitulo 16
En la playa.

Al día siguiente fuimos con Jaime a la playa. Era la primera vez que lucía un bikini en público. Debo confesar que me sentía muy nervioso debido a la situación que enfrentaba en ese instante tan poco común para mí: A pesar que con el transcurso de los días que llevaba en este cuerpo de mujer, cada día que pasaba me acomodaba más a esta faceta femenina. El asunto es que me puse unos de los 3 bikinis que había en mi guarda ropas. Como quería romper con todas las trancas que me agobiaban por no querer afrontar mi feminidad, decidí vestir con uno bastante provocativo, con el único fin de reafirmar mi condición de mujer. Antes de salir de casa y con esa ropa de baño puesta, me tomé una fotografía en el espejo con el fin de ver con más calma como me lucía esa diminuta prenda en este descomunal cuerpo del cual era absolutamente dueña. Me sentí satisfecho de ver lo linda que me veía para la ocasión. 

Miraba jubiloso mi trasero reflejándose en el espejo como me resaltaban unas imponentes nalgas firmes y torneadas cubiertas solo en su intimidad por esa coqueta tanguita elegida para la ocasión. Me di vueltas y jugué con la parte delantera de la tela visualizando eufórico como también apenas se ocultaba mi sexo femenino depilado en las partes visibles cuya pieza del bikini no alcanzaría a cubrir. Ese sexo que ya me había entregado más de un deleite en las lides del amor, haciéndome sentir una mujer de verdad. Mis senos también me hacían sentir “segura” de mi nueva condición, se ajustaban a mi anatomía casi perfectamente. Me hubiese querido seguir contemplando todo el tiempo del mundo admirando la belleza que transmitía el espejo testigo de mi enigmática transformación de la cual no llegaba a comprender, pero la playa y Jaime me esperaban. Mientras no dejaba de contemplarme me vestí con un short vaquero y playera antes de salir de la habitación.

Tantas veces estando en la playa veía pasar hermosas chicas vestidas con sus trajes de baños luciendo sus encantos recibiendo nuestra admiración. Ahora era yo quien recibía esas miradas de deseos al pasear por la arena tomada de la mano de Jaime que me lucía orgulloso como a un trofeo en su poder. Mas orgullo debe haber sentido cuando estando yo boca abajo en la arena se atrevía pasarme la loción bloqueadora por mi piel. Me sentí sonrojar y creo haber lanzado un pequeño gemido de excitación al sentir la yema de sus dedos recorrer mis casi desnudas nalgas cubriéndome de aquella crema con una delicadeza que me emocionaba. El sin duda, en su interior se vanagloriaba de tener la fortuna de poder tocar estas nalgas tan bien formadas que el extraño conjuro me había otorgado al haberme convertido sin saber cómo, en una exquisita mujer.

El agua del mar al mojarme la ropa de baño me devolvía la inseguridad. Me sentía desnuda y le preguntaba a Jaime si se me notaba algo de mi intimidad o si se traslucía algo más de la cuenta con lo empapado de mi bikini.
 
Jaime me sonreía, me abrazaba y me besaba dándome esa tranquilidad que me reconfortaba.

Te ves preciosa.

Si, de seguro que me veía insultantemente deseable, ahora sabía lo que era ser una mujer objeto. Presentía que unas cuantas miradas estaban pendientes de mí y que más de algún comentario obsceno se haría hacia mi persona y esto incluía al grupo de amigos al que nos acompañaba y verlos ahí junto a nosotros a todas esas personas que conocí en mi faceta de hombre me hacía sentir muy incomodo sobre todo en la forma en que se me trataba. Sentía, a la vez, las ganas de volver a ser el tipo que era: Sin la suerte ni el atractivo del que ahora era dueño, pero al menos sería yo.

Me amarré un ”pareo” a la cintura y me fui a caminar por la orilla de la playa quizás para reflexionar sobre mi nueva vida de mujer analizando las cosas que había ganado y perdido después de todo lo que me había sucedido tras esta transformación de mi cuerpo y sexo del que no comprendía ni sabía. Mas de algún tipo me dijo alguna “pesadez” mientras caminaba. Esto me daba la seguridad que mi imagen había cambiado para bien. Me habían ofrecido un nuevo trabajo en la capital con un sueldo mucho más elevado gracias a mi intervención en la última reunión bancaria de la empresa. La diosa fortuna parecía sonreírme; la misma que nunca me sonrió en mi cuerpo de hombre.

Llegué cerca de unas roquerías y miré a la distancia como Jaime se entretenía con sus amigos jugando a las “paletas de playa”. Me senté en una gran roca mientras contemplaba las olas. La brisa jugueteaba con mi pelo mientras abrazaba mis rodillas evocando los últimos días que habían cambiado mi destino repentinamente. “Ahora soy una mujer”, me repetía a mismo. “Debo acostumbrarme a esto”.

Recordaba los momentos de pasión con Jaime y las de noches de infidelidad con Rafael. En tan solo unas semanas había vivido tan intensamente, que jamás hubiese imaginado que besaría a un hombre y menos hacer el amor como toda una mujer. Pero el destino se había ensañado conmigo llevándome a los límites de la lujuria. Ahora podía comprender las situaciones que llevan al mal denominado “sexo débil” a pecar, seducida por la audacia de los hombres en las lides del amor.

Me negaba a actuar como mujer, sin embargo algo dentro de mi quizás “arrastrada” por mi nueva composición interna y psicológica, me hacían actuar como tal. Sin embargo, si meditaba calmadamente, podía comprender que comenzaba a gustarme la nueva forma de vida. Me sentía bien usando estas vestimentas que al lucirme en el espejo me encantaba como me quedaban y esto me entregaba una personalidad tan positiva, de la cual nunca fui afortunado de poseerla lo que siempre me había hecho actuar como un tipo tímido y de bajo perfil. Todo lo contario a lo que era ahora, una mujer bella e inteligente.

Me puse de pie y en algún movimiento que hice mi “pareo” se me desprendió de la cintura lo que hizo que la briza marina lo arrojara unos metros más lejos de donde me situaba en ese instante, quedando más abajo entre unas rocas casi donde reventaban las olas. Intenté bajar por él, más no pude. Esto de ser mujer también me había quitado la habilidad que tenía antes para merodear por terrenos difíciles.

Lo que me hacía moverme con tanta delicadeza, que temía lastimarme al bajar por esos peligroso roqueríos.

Un tipo bastante atlético que apareció de la nada, bajo hábilmente por mi lado en dirección hacia mi prenda caída y en unos momentos subía con el elemento perdido en su mano. Cuando alzó su mano pude ver sus ojos de “niño coqueto” por entre sus oscuras gafas que se dirigían a mí un tanto inquietos. Noté el temblor de su mano al alzarme el pareo para que se lo recibiese. Creo que las mías también temblaban de nerviosismo.

Gracias. le dije.

Me llamo Franco. Franco Polic.

¿Polic?

Si. Ese es mi apellido. Me dijo mientras se paraba a mi lado.

Soy Alejandra Albanez. Y nuevamente gracias.

En ese momento casi me resbalo por lo incomodo y empinado del lugar. El me tomó fuerte de la cintura para sostenerme. Tenía un cuerpo bastante atlético como el de un modelo de revista de moda, Sin querer me colgué de su cuello. Era alto casi por sobre el metro 80 de estatura Note lo fuerte de sus brazos al desprenderme de él. En ese instante sentí algo extraño en todo mi nuevo ser, algo que ahora sí, era totalmente desconocido para mí. Ese cosquilleo en el vientre del que yo escuchaba que sentían las mujeres al estar cerca de alguien que les hacían sentir cosas con su sola presencia. Lo estaba sintiendo yo ahora. Era extraño para que sucediese, quizás porque era la primera vez en esta faceta que un desconocido me tomaba así tan confianzudamente aunque fuese para ayudarme a no perder el equilibrio. Sentí su olor a hombre mezclado a perfume caro mientras trataba de zafarme de sus lazos buscando una ubicación más cómoda y el gentilmente me tomó de la mano y me ayudo a salir del lugar sin que ambos dijéramos nada.

Una vez en un sitio firme le volví a dar las gracias a ese desconocido que por un motivo extraño sentía que había una conexión más fuerte de lo que parecía.

“Quisiera volver a verte” Me dijo ¿Te gustaría?

Le contesté afirmativamente con la cabeza. Cuando la voz de Jaime nos interrumpió.

“Tengo que irme le dije” mientras miraba a Jaime y de puro nervios el “pareo” se me volvía a soltar de la mano cayendo en la arena.

El se agacho a recogerlo y cuando se ponía de pie sentí que sus ojos de posaron unos segundos a la altura de mi diminuta tanguita de baño. No niego que en ese momento sentí una ligera excitación en mi sexo. Mezcla de nerviosismo y deseo.

¿Ese es tu novio? Me dijo. Y yo le respondí: Sí

 Bueno gracias.

“.Alejandra” Me dijo sacándose la gafas y pude ver esos ojos oscuros que casi transmitían un lenguaje de palabras al abrirlos y cerrarlos. Tu novio es un tipo con suerte.

Solo me atreví a sonreírle y me alejé de él en dirección a Jaime que traía un rostro desencajado por los celos y tan pronto llegó a mí comenzó a recriminarme por la situación ocurrida.



PRICILA: Cuentanos tu opinion de esta historia hasta el momento, que te ha sorprendido, que no crees, que te gustaria que pasara despues, como creen que se volvio mujer. animense participen.)