viernes, 18 de julio de 2014

METAMORFOSIS DE HOMBRE A MUJER CAPITULOS 15 y 16


METAMORFOSIS DE HOMBRE A MUJER
CAPITULO 15
PASAN LOS DIAS


Las fiestas de fin de año habían pasado y me dediqué de lleno a realizar la importante tarea que se me habían encomendado en la oficina. El ser mujer me abría puertas en lo profesional que como hombre nunca se me habían dado. Yo no estaba dispuesto a tener que desperdiciar cada oportunidad que se me daba.
De vez en cuando me interrumpía alguna llamada de Jaime diciendo cuanto me extrañaba,. o algún mensaje de Rafael recordándome la noche de lujuria y de infidelidad que habíamos tenido ese año nuevo pasado.

Ese recuerdo aún seguía tan fresco en mi memoria. Casi podía sentir aún el olor de nuestros sexos, que se habían impregnado en mi nariz, en aquella sórdida habitación de motel. Nuestros cuerpos se refregaban desnudos sobre aquel colchón, mudo testigo de nuestro desenfreno candente derramando toda esa lujuria, sobre todo aquella que se contenía reprimida en mi cuerpo de mujer. En mi mente podía visualizar nuestros reflejos en los espejos de la habitación como dábamos rienda suelta a nuestros deseos. El verme allí, me hacía excitar aun más mientras sentía su verga clavarse en mi concha haciéndome gritar de tanto gozar como toda una hembra que es feliz cuando la hacen mujer.
 
Pero debía seguir trabajando, aunque el calor del verano reflejado en las afueras de la calle me agobiaba un poco, daba gracias el poder usar falda y aplacar el calor reinante de la temporada y que en cierto modo se aplacaba con el aire acondicionado instalado en aquella sucursal. De vez en cuando abría un poco las piernas y sentía el aire refrescar mis muslos lo que me producía una agradable sensación de bienestar y regocijo. Este regocijo acompañaba a la excitación que me provocaba al ver que algunos empleados y clientes miraban entusiasmados mis muslos y quizás algo más. Todo esto por algún movimiento demasiado provocativo y desmedido que podía haber hecho distraído en el afán de hacer mi trabajo lo mejor posible.

Al Cabo de tres días di por concluido el informe, que fue aprobado por mi jefe quien me felicitó entusiasmado y satisfecho por haber confiado en mi persona.

“Pasado mañana deberás exponerlo en la junta de la empresa en el “Hotel Resort”  estará todo el directorio de nuestro banco y además estarán también otros empresarios importantes del país”. Me dijo mientras ambos permanecíamos de pie en su despacho. El me miraba fijamente casi con un aire paternal.

¿De veras? ¿Será así? Dije un tanto nervioso.

¿Te asusta todo esto? Me pregunto con un tono risueño.

 Lo sabré afrontar Le respondí.

Y llegó el día de aquella junta me produje lo mejor posible en cuanto a maquillaje y peinado se 
refiere. Mi jefe me dijo antes de partir medio en broma, que quizás los asistentes no pondrían atención a mi exposición distraídos por admirar mi belleza.

Cuando llegamos al sitio de la exposición sentí la mirada de los asistentes que murmuraban con comentarios de mi persona. Podía escuchar a mi jefe que le explicaba a un alto ejecutivo que yo era la persona que expondría.

“Alejandra, ven por favor” Me dijo mientras me hacía un ademán con la mano junto aquel hombre.

Este era un tipo de unos 45 años pelo negro tez blanca con unas cuantas canas que comenzaban a aparecer en la sien con un físico que parecía estar bien adiestrado en algún gimnasio. En resumen, si me ponía en el lugar de la mujer que ahora era, lo encontraba bastante atractivo.

Me saludo con un beso en la mejilla mientras sostenía mi mano y pude verle de cerca, su amplia sonrisa y el brillo de unos impactantes ojos verdes.
“Soy Lukas Polic, Gerente del Banco Croata en el cual trabaja usted Señorita Alejandra” Me dijo mientras sus ojos no se despegaban de los míos.

No podía creerlo. Estaba enfrente de uno de los principales jerarcas de la empresa, y más aun, se portaba de lo más amable conmigo. Mas sorprendido me sentí, cuando fue el mismo quien comenzó a presentarme a los más importantes asistentes a aquella reunión de trabajo.
Hice la exposición del informe, en el exponía de pie como debía ser y una vez concluido vinieron las preguntas de rigor las que fui contestando de la mejor manera posible. Esa mañana di lo mejor de mí; eso se reflejo con las felicitaciones de los asistentes los que se acercaron a saludarme cuando las exposiciones concluyeron.
Lukas Polic fue el primero en hacerlo en compañía de mi jefe seguidos de otros importantes ejecutivos.

“Le comentaba a tu jefe que tú has derribado un mito” Me dijo sonriente.

“¿Por qué dice eso?” Le pregunté.

Se ha dicho que belleza e inteligencia no van juntas, pero tú has dejado en claro que eso puede ser posible. Definitivamente es el mejor informe que he visto. Te felicito.
Me sentía plenamente feliz recibiendo las felicitaciones de los asistentes mi jefe no cabía de satisfacción. Luego vino el almuerzo en que me invitaron junto a mi jefe a sentarme en donde estaban ubicados todos los de la Gerencia de nuestro Banco.
No quise comer mucho y acepté tomar el vino que me ofrecían para calmar la ansiedad que había tenido que soportar aquella ajetreada mañana. Luego vinieron las preguntas más personales de parte de los compañeros de mesa sobre donde había estudiado, si vivía con mis padres, y lo que más le interesaba a todos era sobre mi estado civil.

¿Pero supongo que se casará pronto? Me dijo uno de los ejecutivos al enterase que era soltera.

“Si quieres triunfar profesionalmente en este negocio debes saber que para una mujer el matrimonio puede ser un obstáculo.” Dijo el gerente.
Le dije que el matrimonio no está en mis planes. En efecto, en ese momento me imaginé entrando de blanco a una iglesia. Jurando votos ante Dios y pensé que no sería correcto hacer algo así, si después de todo aun no sabía hasta cuando duraría este conjuro que había transformado a mi cuerpo pasando de ser un hombre a esta linda mujercita y exitosa en la cual me había convertida ahora.

A la salida me despedí rápidamente de todos, mientras muy cerca de allí me esperaba Jaime que había regresado a disfrutar de sus días de descanso después de estar en aquellos campamentos mineros durante esos lagos días de turnos de trabajo. Me subí a su vehículo para alejarnos de allí mientras le comentaba feliz, de lo bien que me había ido en aquella reunión de trabajo.

Nos detuvimos cerca de la playa y nos besamos. Comportarme como su novia era algo que me costaba asumir. Pero la amistad que me unía a Jaime desde mis días de hombre mezclado con mis sentimientos femeninos me hacía sentir lástima de dañarlo. Pero que crestas pensaba, si el daño ya se lo había hecho acostándome a sus espaldas con Rafael.

Caminamos un rato por la costanera sintiendo lo agradable de la brisa del atardecer mientras él me sostenía feliz de la mano. De vez en cuando se detenía frente a mi me besaba apasionadamente y yo le respondía motivado por el cariño que sentía por él. Pero algo me decía que debía terminar con esto o podría salírseme inevitablemente de las manos. Pero al ver la dulzura reflejada en los ojos de mi mejor amigo de la infancia y juventud hacía que cerrara los ojos y siguiera entregándome al amor que me entregaba.
En la noche volvimos a salir y luego de ir a cenar fuimos a un motel donde tuve que responderle como mujer al hacerme el amor.

Esta vez fue un poco diferente a la vez anterior en que habíamos estado en aquella cabaña del Valle de Elqui. Si bien ahora también al igual que yo estábamos un poco bebidos tuvimos todo el tiempo del mundo para tocarnos mutuamente para excitarnos como es debido. El me sacó mis jeans tal como yo lo hacía con alguna mujer que alguna vez tuve que desvestir; por mi parte le saque tiernamente su camisa mientras toda esa situación y ambiente me hacía entusiasmar y mi femineidad brotaba a flor de piel. El licor bebido me hacía navegar por la lujuria y candor sintiéndome cada vez más mujer. Sentí una vez más su verga penetrando mis pliegues vaginales mientras lo recibía mareada de placer escapándoseme gemidos sumidos en un deleite que ya comenzaba a acostumbrarme y que quería que se fueran repitiendo a lo largo de esta nueva vida de mujer.

El entusiasmado, me pedía que lo mirara a los ojos cada vez que me embestía y un sollozo de goce se escapaba de mi garganta. Le hice caso con una cuota de angustia aun no podía creer que mi amigo de toda la vida me estuviera haciendo sentir tan hembra.
Un grito de desahogo se escapo de su boca mientras me chupaba uno de mis pechos y sentía como se vaciaba en mis entrañas. Decidí apurar los movimientos buscando mi punto de placer tal como alguna vez alguna de mis parejas cuando yo era un hombre lo hacía. Gracias a dios que lo encontré y apuré mis movimientos como si fuera una masturbación. Cerrando los ojos me concentré todo lo posible hasta sentir aquellos placeres cada vez más intensos, hasta que yo también sentí como se me venía un intenso orgasmo el mismo que con tanta facilidad me había regalado Rafael en varias ocasiones.





Metamorfosis de hombre a mujer
Capitulo 16
En la playa.

Al día siguiente fuimos con Jaime a la playa. Era la primera vez que lucía un bikini en público. Debo confesar que me sentía muy nervioso debido a la situación que enfrentaba en ese instante tan poco común para mí: A pesar que con el transcurso de los días que llevaba en este cuerpo de mujer, cada día que pasaba me acomodaba más a esta faceta femenina. El asunto es que me puse unos de los 3 bikinis que había en mi guarda ropas. Como quería romper con todas las trancas que me agobiaban por no querer afrontar mi feminidad, decidí vestir con uno bastante provocativo, con el único fin de reafirmar mi condición de mujer. Antes de salir de casa y con esa ropa de baño puesta, me tomé una fotografía en el espejo con el fin de ver con más calma como me lucía esa diminuta prenda en este descomunal cuerpo del cual era absolutamente dueña. Me sentí satisfecho de ver lo linda que me veía para la ocasión. 

Miraba jubiloso mi trasero reflejándose en el espejo como me resaltaban unas imponentes nalgas firmes y torneadas cubiertas solo en su intimidad por esa coqueta tanguita elegida para la ocasión. Me di vueltas y jugué con la parte delantera de la tela visualizando eufórico como también apenas se ocultaba mi sexo femenino depilado en las partes visibles cuya pieza del bikini no alcanzaría a cubrir. Ese sexo que ya me había entregado más de un deleite en las lides del amor, haciéndome sentir una mujer de verdad. Mis senos también me hacían sentir “segura” de mi nueva condición, se ajustaban a mi anatomía casi perfectamente. Me hubiese querido seguir contemplando todo el tiempo del mundo admirando la belleza que transmitía el espejo testigo de mi enigmática transformación de la cual no llegaba a comprender, pero la playa y Jaime me esperaban. Mientras no dejaba de contemplarme me vestí con un short vaquero y playera antes de salir de la habitación.

Tantas veces estando en la playa veía pasar hermosas chicas vestidas con sus trajes de baños luciendo sus encantos recibiendo nuestra admiración. Ahora era yo quien recibía esas miradas de deseos al pasear por la arena tomada de la mano de Jaime que me lucía orgulloso como a un trofeo en su poder. Mas orgullo debe haber sentido cuando estando yo boca abajo en la arena se atrevía pasarme la loción bloqueadora por mi piel. Me sentí sonrojar y creo haber lanzado un pequeño gemido de excitación al sentir la yema de sus dedos recorrer mis casi desnudas nalgas cubriéndome de aquella crema con una delicadeza que me emocionaba. El sin duda, en su interior se vanagloriaba de tener la fortuna de poder tocar estas nalgas tan bien formadas que el extraño conjuro me había otorgado al haberme convertido sin saber cómo, en una exquisita mujer.

El agua del mar al mojarme la ropa de baño me devolvía la inseguridad. Me sentía desnuda y le preguntaba a Jaime si se me notaba algo de mi intimidad o si se traslucía algo más de la cuenta con lo empapado de mi bikini.
 
Jaime me sonreía, me abrazaba y me besaba dándome esa tranquilidad que me reconfortaba.

Te ves preciosa.

Si, de seguro que me veía insultantemente deseable, ahora sabía lo que era ser una mujer objeto. Presentía que unas cuantas miradas estaban pendientes de mí y que más de algún comentario obsceno se haría hacia mi persona y esto incluía al grupo de amigos al que nos acompañaba y verlos ahí junto a nosotros a todas esas personas que conocí en mi faceta de hombre me hacía sentir muy incomodo sobre todo en la forma en que se me trataba. Sentía, a la vez, las ganas de volver a ser el tipo que era: Sin la suerte ni el atractivo del que ahora era dueño, pero al menos sería yo.

Me amarré un ”pareo” a la cintura y me fui a caminar por la orilla de la playa quizás para reflexionar sobre mi nueva vida de mujer analizando las cosas que había ganado y perdido después de todo lo que me había sucedido tras esta transformación de mi cuerpo y sexo del que no comprendía ni sabía. Mas de algún tipo me dijo alguna “pesadez” mientras caminaba. Esto me daba la seguridad que mi imagen había cambiado para bien. Me habían ofrecido un nuevo trabajo en la capital con un sueldo mucho más elevado gracias a mi intervención en la última reunión bancaria de la empresa. La diosa fortuna parecía sonreírme; la misma que nunca me sonrió en mi cuerpo de hombre.

Llegué cerca de unas roquerías y miré a la distancia como Jaime se entretenía con sus amigos jugando a las “paletas de playa”. Me senté en una gran roca mientras contemplaba las olas. La brisa jugueteaba con mi pelo mientras abrazaba mis rodillas evocando los últimos días que habían cambiado mi destino repentinamente. “Ahora soy una mujer”, me repetía a mismo. “Debo acostumbrarme a esto”.

Recordaba los momentos de pasión con Jaime y las de noches de infidelidad con Rafael. En tan solo unas semanas había vivido tan intensamente, que jamás hubiese imaginado que besaría a un hombre y menos hacer el amor como toda una mujer. Pero el destino se había ensañado conmigo llevándome a los límites de la lujuria. Ahora podía comprender las situaciones que llevan al mal denominado “sexo débil” a pecar, seducida por la audacia de los hombres en las lides del amor.

Me negaba a actuar como mujer, sin embargo algo dentro de mi quizás “arrastrada” por mi nueva composición interna y psicológica, me hacían actuar como tal. Sin embargo, si meditaba calmadamente, podía comprender que comenzaba a gustarme la nueva forma de vida. Me sentía bien usando estas vestimentas que al lucirme en el espejo me encantaba como me quedaban y esto me entregaba una personalidad tan positiva, de la cual nunca fui afortunado de poseerla lo que siempre me había hecho actuar como un tipo tímido y de bajo perfil. Todo lo contario a lo que era ahora, una mujer bella e inteligente.

Me puse de pie y en algún movimiento que hice mi “pareo” se me desprendió de la cintura lo que hizo que la briza marina lo arrojara unos metros más lejos de donde me situaba en ese instante, quedando más abajo entre unas rocas casi donde reventaban las olas. Intenté bajar por él, más no pude. Esto de ser mujer también me había quitado la habilidad que tenía antes para merodear por terrenos difíciles.

Lo que me hacía moverme con tanta delicadeza, que temía lastimarme al bajar por esos peligroso roqueríos.

Un tipo bastante atlético que apareció de la nada, bajo hábilmente por mi lado en dirección hacia mi prenda caída y en unos momentos subía con el elemento perdido en su mano. Cuando alzó su mano pude ver sus ojos de “niño coqueto” por entre sus oscuras gafas que se dirigían a mí un tanto inquietos. Noté el temblor de su mano al alzarme el pareo para que se lo recibiese. Creo que las mías también temblaban de nerviosismo.

Gracias. le dije.

Me llamo Franco. Franco Polic.

¿Polic?

Si. Ese es mi apellido. Me dijo mientras se paraba a mi lado.

Soy Alejandra Albanez. Y nuevamente gracias.

En ese momento casi me resbalo por lo incomodo y empinado del lugar. El me tomó fuerte de la cintura para sostenerme. Tenía un cuerpo bastante atlético como el de un modelo de revista de moda, Sin querer me colgué de su cuello. Era alto casi por sobre el metro 80 de estatura Note lo fuerte de sus brazos al desprenderme de él. En ese instante sentí algo extraño en todo mi nuevo ser, algo que ahora sí, era totalmente desconocido para mí. Ese cosquilleo en el vientre del que yo escuchaba que sentían las mujeres al estar cerca de alguien que les hacían sentir cosas con su sola presencia. Lo estaba sintiendo yo ahora. Era extraño para que sucediese, quizás porque era la primera vez en esta faceta que un desconocido me tomaba así tan confianzudamente aunque fuese para ayudarme a no perder el equilibrio. Sentí su olor a hombre mezclado a perfume caro mientras trataba de zafarme de sus lazos buscando una ubicación más cómoda y el gentilmente me tomó de la mano y me ayudo a salir del lugar sin que ambos dijéramos nada.

Una vez en un sitio firme le volví a dar las gracias a ese desconocido que por un motivo extraño sentía que había una conexión más fuerte de lo que parecía.

“Quisiera volver a verte” Me dijo ¿Te gustaría?

Le contesté afirmativamente con la cabeza. Cuando la voz de Jaime nos interrumpió.

“Tengo que irme le dije” mientras miraba a Jaime y de puro nervios el “pareo” se me volvía a soltar de la mano cayendo en la arena.

El se agacho a recogerlo y cuando se ponía de pie sentí que sus ojos de posaron unos segundos a la altura de mi diminuta tanguita de baño. No niego que en ese momento sentí una ligera excitación en mi sexo. Mezcla de nerviosismo y deseo.

¿Ese es tu novio? Me dijo. Y yo le respondí: Sí

 Bueno gracias.

“.Alejandra” Me dijo sacándose la gafas y pude ver esos ojos oscuros que casi transmitían un lenguaje de palabras al abrirlos y cerrarlos. Tu novio es un tipo con suerte.

Solo me atreví a sonreírle y me alejé de él en dirección a Jaime que traía un rostro desencajado por los celos y tan pronto llegó a mí comenzó a recriminarme por la situación ocurrida.



PRICILA: Cuentanos tu opinion de esta historia hasta el momento, que te ha sorprendido, que no crees, que te gustaria que pasara despues, como creen que se volvio mujer. animense participen.) 

viernes, 4 de julio de 2014

El mal perdedor





Esta es la historia de Alejandro un joven de 23 años estudiante de Geologia, Alejandro antes de estudiar Geologia estudiaba para maestro en una escuela publica en la cual en su ultimo año conocio a una mujer hermosa de ojos color miel que ingresaba a primer año de la carrera.

Ella era prima de Marisa amiga de Alejandro por lo cual logro que se la presentaran, ambos tuvieran una gran quimica pero Alejandro tenia 16 años en ese entonces no tenia mucha experiencia ligando era timido y no sabia como dar ese gran paso por lo que al paso de un mes Yamileth se resigno a verlo como un amigo.

Al mismo tiempo un amigo de Alejandro que cursaba penultimo año llamado Victor vio a Yamileth y sin duda el era un mango de hombre y alguien que desde los 14 era bueno para ligar chicas, Yamileth en cuestion de 2 semanas cayo en el encanto de Victor y se hicieron novios.  Alejandro no lo podia creer patalio lloro en su habitacion mucho tiempo ese suceso le dolia mucho que la mujer que mas le habia gustado en su corta vida ahora era la novia de un su amigo cercano.

6 meses despues el mismo Victor le confeso a Alejandro que le era infiel a Yamileth con una chica de un colegio prestigioso, y que estaba viendo con cual de las 2 se quedaba, Alejandro se mordia los testiculos (frase) de ira al saberlo y no poder hacer nada porque Victor era su amigo. 

Paso el tiempo Alejandro se graduo y entro a la universidad a estudiar Geologia mientras Yamileth y Victor siguieron estudiando en la escuela; cabe mencionar que Yamileth era de un pueblito humilde lo cual sorprendia que fuera tan hermosa ella tenia que que tomar un bus con recorrido de 45 minutos cada mañana para poder llegar a la escuelita donde este triangulo de amor comenzo.

Pasaron 5 años mas y Alejandro ya habia cerrado su carrera de Geologo donde habia perdido el contacto con Yamileth y Victor hasta unos dias antes que se rencontro con Victor quien le conto que habia cambiado a Yamileth por la otra chica del colegio cuando llevaban un año de novios y que estuvo con muchas chicas durante todo ese tiempo hasta hace 6 meses que reconquisto a Yamileth y que estaba pensando en pedirle matrimonio.

Alejandro quien durante su carrera universitaria no se acosto con una chica se bajoneo con esta noticia pero supo fingir bien que no pasaba nada, pero le dolia tanto esta noticia mas cuando le contaba que Yamileth parchaba sabroso no pudo mas.

Alejandro volvio a llorar esa noche al saber que por su cobardia del pasado nunca pudo besar a la mujer mas hermosa y sensual que jamas conocio, sin mencionar que Yamileth desde jovencita tenia unos hermosos y sabrosos pechos que a todo hombre le facinaban y al ver una foto de ella se dio cuenta que los años la han tratado muy bien estaba mejor que nunca.

Alejandro recordo que en su tercer año de Geologia encontro un libro interesante de Pierre Berthier el cual hablaba sobre todas las rocas miticas que se rumoraban que existian pero nadie las habia hayado aun entre esas se encontraba la changement de corps la cual permitia a quien la tuviera poder estar en el cuerpo de cualquier persona que se quisiera durante 24 horas y esta ni notaria que estuvieron en su cuerpo.


Alejandro sin titubiar empaco y se fue en busca de esta roca la cual todos sus colegas geologos decian que solo era un mito pero que creen no era un mito y la encontro.

Una vez encontro la piedra sin pensarlo dos veces deseo estar en el cuerpo de Yamileth y sorprendentemente la roca le concedio su deseo estaba en el cuerpo de su amor platonico no lo podia creer y no estaba dispuesto el a desaprovechar su tiempo.

La primera hora en su nuevo cuerpo la aprovecho para quitarse lentamente la blusa, luego al ver unos hermosos pechos escondidos bajo el bra no dudo en quitarselo lentamente y acariciar los hermosos pechos que desde sus 16 años soño con acariciar y ojear y alfin lo estaba haciendo era magnifica la sensacion que estaba el sintiendo, luego con el pantalon abajo y los pechos al aire se vio al espejo y empezo a darle besos pensando en su mente que esos besos Yamileth se los daba la exitacion lo llevo al extremo de calentarse tanto que se quito la cachetera a toda velocidad y empezo a masturbarse en el cuerpo de su amor platonico.

Luego de la mejor masturbacion de su vida sin miedo a ensuciar la cama se quedo acostado desnuda en la cama de Yamileth pensando que mas le podia pedir a la vida si este dia habia tocado esos hermosos pechos desnudos que desde hace 7 años deseaba poder tocar, "beso a Yamileth" y eyaculo en el cuerpo de su amada, realmente que mas podia pedirle a la vida decia el.

Mientras se hacia esa pregunta los recuerdos del pasado lo invadieron y lo hicieron darse cuenta que por su cobardia el no pudo tocar esos pechos ni causar esa eyaculacion con su cuerpo de hombre eso lo frustro un poco porque esa relacion sexual que vivio con Yamileth realmente solo fue una masturbacion, comenzo a sentirse mal porque Victor engaño a Yamileth a pesar de que ella lo queria y aun asi se iva a casar con ella se le ocurrio una grandiosa idea.

 La grandiosa idea era que como el no podria tener a Yamileth por lo menos que Victor tampoco pueda asi que mientras se duchaba en su maravilloso cuerpo de mujer temporal pensaba en la manera en la cual Victor ya no tuviera ganas de volver a encontrarse con Yamileth pensaba en botarlo pero sabia que cuando todo volviera a la normalidad ellos podrian regresar, necesitaba hacer algo que Victor no le perdonara y fue ahi donde se le prendio el foco; se le ocurrio llamar a Rodrigo enemigo de Victor desde hace mas de 9 años, Rodrigo quien siempre verguiaba (madriaba) a Victor en la juventud fue el elegido para el plan de Alejandro.

Llamo por telefono a Victor para invitarlo a que llegara a su casa le dijo con voz de puta que se sentia solita y necesitaba la compañia de un hombre fuerte y que Victor no daba la talla para lo que ella pretendia, Rodrigo no se toco el corazon para aceptar la propuesta infiel de Yamileth y como tipico hombre caliente acudio a la cita y sin mas ni mas se cojio a una Yamileth que parecia una mujer demasiado facil lo cual si le extraño un poco a Rodrigo pero no lo suficiente para detenerse a averiguar.

Mientras se dejaba cojer por Rod; Alejandro no estaba seguro si el placer que sentia se debia al cuerpo de mujer que tenia en ese momento o si este placer se debia a que sabia que con esto Yamileth y Victor no volverian a estar juntos; luego de acabar nuevamente en un cuerpo de mujer Alejandro se sentia satisfecho tocaba sus pechos mientras jadeaba sabia que esta experiencia fue lo maximo y esta muy satisfecho porque esta experiencia no le resulto desagradable como creyo que seria.

Alejandro Sabia que le quedaban pocas horas en el cuerpo de Yamileth y necesitaba que Victor se entera de que lo habia hecho con Rod pero sabia que ya no habia tiempo para citarlo y verse por lo que se le ocurrio algo muy malvado le pidio a Rod que se tomaran una fotografia para recordar tan maravillosa velada, Rod no vio problema y se tomo la fotografia con Yamileth desnuda a su lado el muy cinico le dijo Si quieres mandasela a Victor para ver si se atreve a a golperme quisiera ver que lo intente.

Alejandro solo sonrio y mando via Whatsaap la fotografia donde esta desnuda abrazada de Victor con el pene erecto con el mensaje " Oye pendejo te escribo para decirte que todo termino entre nosotros, ahora amo a Rodrigo tu ya no me apeteces mas, adios para siempre inutil"

Las 24 horas pasaron Alejandro volvio a su cuerpo satisfecho sabia que habia arruinado el noviazgo y casi matrimonio de Yamileth y Victor, toco los pechos de su amada, "la beso" sintio la mejor masturbada de su vida estando en el cuerpo de Yamileth y ademas de eso Yamileth no tiene idea de que el estuvo en su cuerpo las ultimas 24 horas es mas pensara que Victor esta loco cuando se vuelvan a topar, su esperanza de quedarse con Yamileth aumento solo un poco pero bueno a cambio de nada ya es algo ;). espejo  simulando que era Yamileth quien lo besaba a el y finalmente cuando la excitación elevo la temperatura masturbo el cuerpo de Yamileth fue para el la masturbación mas placentera de su vida.
La siguiente hora solo descanso con su nuevo cuerpo desnudo pensando que ella pudo ser suya si hubiese sido valiente en el pasado, luego se  metió a duchar y se puso a pensar que si el no podría tener a Yamileth se aseguraría que al menos Victor tampoco pueda.

viernes, 27 de junio de 2014

METAMORFOSIS DE HOMBRE A MUJER CAPITULOS 13 Y 14


METAMORFOSIS DE HOMBRE A MUJER
EN LA CAMIONETA INTIMAMENTE CON RAFAEL.
CAPITULO 13

El concierto había concluido y Jaime había bebido más de la cuenta ya que una vez concluido el evento nos habíamos pasado a un Pub, y ya cerca de las tres de la madrugada nos regresamos hacia las cabañas. 

Nuestros amigos me ayudaron a recostarlo ya que ni siquiera podía mantenerse en pie, y tan pronto lo acomodamos se quedó profundamente dormido.
 
Las otras dos parejas que nos acompañaban me invitaron a un “carrete”(rumba), para continuar la diversión. Pero yo lo desestimé para no volver a toparme con Rafael quien había visto en la entrada de los baños de aquel lugar que habíamos visitado luego del concierto.
Se había dirigido a mi provocativamente, sabiendo que me encontraba en compañía de mi novio, pero eso a él eso parecía no importarle. Su obsesión por mi, parecía estar fuera de todo límite. En ese momento logré escapármele pero me decía que me llamaría más tarde.
El capricho del destino de haberme convertido en una bellísima mujer aunque me producía un deleite indescriptible, también me traía problemas. Pero aun así me agradaba la idea de haber dejado de ser un hombre y sobre todo la imagen de perdedor.

Al rato que mis amigos se habían largado me volví a dar un baño y al salir de este quise probarme una minifalda cortita de mezclilla que traía conmigo en mi mochila de viaje.  Me cambie de ropa interior, esta vez con una pequeñas braguitas negras que prácticamente se me metían en el culo, y que apenas desaparecían bajo la minifalda vaquera. Me veía insultantemente provocativa pensé. Que iba aprovechar cada momento que me estaba regalando esta nueva vida.

Sonó mi celular y al responder reconocí la voz de Rafael, quien me invitaba a salir.
Me decía cosas morbosas que hacían que la piel se me erizara de lo entusiasmado que me ponía.

Quizás era la oportunidad de dar rienda suelta a todas esas fantasías reprimidas con las que había convivido toda mi vida. Y sin pensarlo más de la cuenta salí tembloroso hacia afuera donde el me esperaba en su camioneta fuera del recinto de hospedajes.

En el trayecto hacia ese lugar sentía que las piernas se me doblaban de la emoción que sentía vestido así “tan provocativa” con la ilusión de vivir a concho lo  que venía. Algunos tipos que caminaban por el sector me dijeron más de alguna pesadez, pero lo que más me preocupaba era que alguno de los amigos de Rafael me sorprendiera, eso hacía que la excitación fuera mayor.

Quien se comiera ese culito alcancé a oír que murmuraba algún tipo a lo lejos.

Subí rápidamente a la camioneta de Rafael y le pedí que nos largáramos rápidamente de allí, al cabo de unos minutos nos encontrábamos en un sitio eriazo contemplando la oscuridad del cielo bordado de estrellas.

Llevados por nuestros deseos ardientes nos besamos en el asiento e inconscientemente dejándome llevar por mi instinto femenino le mordía el labio inferior, a él le gustó porque lo sentí gemir roncamente demostrándome el placer que le hacía sentir, comenzó a sobarme mis muslos desnudos con hábiles masajes, mi mano pudo en un momento sentir su pene duro como una piedra pidiendo socorro, me iba a volver loco por la situación que estaba experimentando.

Nuestras respiraciones estaban agitadísimas y no parábamos de besarnos y tocarnos a nuestra entera disposición. entonces me soltó un momento, me quedé de rodillas sobre el asiento del copiloto a su lado, pensé que se iba a quitar por fin los pantalones a sabiendas que le había provocado una magnifica erección y me dispuse a ayudarle, pero no era esa su intención, me tenía justo en frente, cara a cara, me quitó la minifalda que poco y nada me cubría, luego mi calzoncito, y así todo, dejándome totalmente desnuda mientras reclinaba los asientos hacia atrás y me recostó suavemente mi “chuchita” semi depilada quedó frente a él, yo tenía las piernas muy abiertas y él acercó su mano(voy a vivir mi máxima fantasía de hombre en este cuerpo de mujer… pensé), pero el inconscientemente quería hacerme sufrir al prolongar el comienzo de esa fantasía, pasó el dorso de la mano casi sin tocarme, solo rozando, sentía sus dedos levemente rozando sobre mi cortita mata de vellos púbicos, luego su dedo intruso jugó levemente con mi mojado clítoris, gemí de placer como toda una nenita con una tono de voz que me desconocía y luego pasó su índice en mi empapada rajita vaginal, pensaba en mi interior que si no lo introducía rápido tendría que hacerlo yo de lo caliente que me tenía. Pero lo hizo, me metió el dedo índice, y lo movió hábilmente.
 
¿Te gusta?- Me decía

Si me gusta si me gusta le respondía entre ahogados gemidos mientras movía mi pelvis, sentía morirme de placer, el gocé era muy superior al que sentía cuando era macho. Con el dedo pulgar apretó mi clítoris moviéndolo lívidamente y con los restantes los introducía en mi rajita vaginal, no sé si voluntariamente o no, pero me estaba poniendo loco de placer, no podía hacer nada más que mover mis caderas frenéticamente frente a su cara. El estaba de torcido frente a mi sentado lo veía tan sonriente en la penumbra de aquel lugar y yo casi a punto de correrme en su mano. Traté de detenerlo, con una fuerza de voluntad heroica para no acabar todavía, quería prolongar más ese momento nuevo para mí pero ya no aguantaba más de la inmensa calentura que me provocaba, Me enderecé para besarle y le metí mi lengua en su boca, me correspondía plenamente en cada movimiento que le hacía, me lo dejó hacer, me permitió jugar con la suya, eso me excitó más todavía, estaba mojándole hasta la muñeca, lo noté, eso me excitó mas y reaccioné apretando su mano con la mía, yo también me comencé a tocar sobre todo mis tetas que estaban endurecidas por todo lo bien que me hacía sentir, gimiendo ahora más fuerte , Nada dilucidaba de lo que estaba haciendo hasta que me corrí, gritando desmesuradamente mientras no sé que cosas le dije cuando sentía que se abría la llave de mis entrañas de mujer dejando escapar a chorros todo ese placer reprimido, estaba mojadísimo de mis propios jugos vaginales.
 
¿Te corriste Janita?- me dijo. Mientras yo lo miraba en estado de shock y temblando de unos placeres indescriptibles. Pero aun así un tanto avergonzado de lo sucedido.
Siempre has sido así tan calentona y buena para mojarte.

Rafael parecía conocerme más de lo que yo me conocía aun. El sabía llevarme al máximo del placer en el arte del sexo y a mi parecía agradarme en demasía y vaya si que lo disfrutaba a rabiar. Entonces pude comprender porque me había convertido en una mujer infiel.
Y volvió a besarme los labios. Y sentía en mi interior que quería más olvidándome de que Jaime dormía su borrachera mientras yo jugaba a la infidelidad.

Aun queda más mi amor, me toca a mi gozar de ti ahora, Me dijo, mientras se quitaba los pantalones y ropa interior, le ayudé a quitarle su playera y me daba cuenta lo bien que estaba asumiendo mi papel de mujer y él como un buen niño obediente me cooperaba. Terminó quitándose todo, aún mantenía la erección, pero no del todo, Me decía lo mucho que había disfrutado la explosión entre sus dedos, Agaché mi cabeza con la lengua fuera como una perrita y comencé a lamerle la verga. El corrió el asiento ya reclinado hacia atrás para darme más espacio para hundir mi cabeza en su entrepierna. Mientras lo hacía. Intenté reaccionar. ¿Qué mierda estaba haciendo? Soy un hombre me dije a mi mismo esto está mal estoy yendo demasiado lejos ¿Qué pasa si vuelvo a mi estado natural a mi cuerpo de hombre y en mi memoria quedaría registrado estos actos sucios que estoy cometiendo? Me sentía un poco como las mujeres faciles ¿Estaré actuando como gay?. Nunca he tenido nada malo en contra de ellos, pero a mí no me agradaba comportarme como tal. Nunca se me abría ocurrido alguna vez en la vida estar chupando un pene y menos a este pendejo de Rafael que tan mal me caía. Pero en ese momento preso de una increíble e incomprensible calentura todo me daba igual, ahora soy mujer me decía en mi interior y debo disfrutar este momento. Mientras comenzaba a “dirigírmele al país”. Le pasé sin asco mi lengua de abajo hacia arriba por aquel vistoso miembro, lo tenía bastante grande, bueno eso lo sabía yo, que lo conocía desde que nos vestíamos juntos en el vestidor del colegio y se jactaba de lo bien que hacía sentir a las chica que se culeaba de lo bien dotado que era, toda la vida había sido un fanfarrón y no comprendía como a las mujeres les gustaba este tipo de persona, pero con esto que estaba haciendo creo que ahora terminaba de comprenderlo. Yo también había caído en sus seducciones y estaba siendo parte de su harem de conquistas.

Con su pene a mi merced, me pregunté a mi mismo hasta donde llegaría en mi boca, ese enorme trozo de carne, pero me seguí entreteniéndome un momento solo con la punta, y de vez en cuando le daba una pequeña chupadita, me entretenía más en la punta que en el lametazo, hasta que al final comencé a succionarle su cabezota, jugué con mi lengua, sin soltarlo de entre mis labios, Noté revolverse debajo de mi, mientras abría sus piernas producto de los gustitos que de seguro debía sentir con mis labios presionando su “pichula” y obviamente eso le gustaba y me lo decía entre quejidos roncos expresándome su placer, escapándosele un sin número de suspiros , y a mí me volvía loco que todo eso le encantase. Lo disfrutaba de veras, llevó su mano a mi vagina de nuevo, dos dedos, los untó y se los llevó a su boca. Lo distinguía entre la breve oscuridad de la noche en esa cabina de la camioneta impregnada a sexo, Seguí chupando, e intentó a la vez meter un dedo en mi culo, le comenté con la boca llena que por ahí no me gustaba, pero no me hizo caso. Estaba haciendo mucho daño en su intento y se lo hice saber con un gritó fuerte pidiendo que parara y por fin me obedeció y así que seguí a lo mío, bastante más inspirado. Me sentía empapado entre las piernas, le seguí mamando, me estaba cansando me dolían las mandíbulas, pero seguí, la saliva se me escapaba por la comisura de los labios confundidas entre sus líquidos creo que quería venirse porque no me dejó seguir haciéndome a un lado. Veía sus ojos en la penumbra encendidos de placer y supongo que los míos se encontraban de la misma manera. Solo deseaba en ese momento que lo que quisiera fuera metérmela por mi vagina. Se acomodó en el asiento de piloto para pedirme que me subiera sobre sus piernas. Le obedecí como toda una nenita obediente y arqueándole mis piernas pude sentir ese fastuoso ejemplar desde mi punto de vista de mujer situarse en toda esa entrada caliente que ansiaba recibirlo en toda su magnitud. Grité cuando me penetró, lo hice como toda una mujer caliente que quería saciar sus deseos, eso lo recuerdo bien, fue bello maravilloso estaba como lo había soñado. Ser una mujer follada, me mordí los labios con los ojos abiertos, quizás desorbitados de la sensación que estaba sintiendo disfrutando cada milésima de segundo de ese placer que ese algo me regalaba al haberme convertido en mujer, estaba tan extasiada que dejé que me manejara a su antojo, atacaba bombeando mi vagina, Tal vez era incomodo el lugar en que follábamos, Continuaba así de rodillas sobre su asiento clavado en su mástil, el me encumbraba mientras me lamía los pechos que se movían al compas de nuestros movimientos, precisas en la diferencia de alturas aquí en esa pose existía, el espacio reducido del lugar hacía que todo se fuera dando más de prisa.

Continuábamos así, el en medio del asiento y yo encima con su miembro metido entre mis piernas, los dos mirándonos de frente, estábamos algo incómodos Puse cada mano en el respaldo del asiento, y comencé a moverme cada vez más rápido con todo eso dentro, él se dejaba hacer el amor y yo seguí, porque así controlaba toda la operación como toda una nenita experimentada, me estaba poniendo bastante “calentona” y me movía bastante, entonces cuando él se percató me cogió de las tetas y también se movió, me la estaba clavando a fondo, no quedaba nada por meter, yo estaba gozándolo todo, y no dando más tregua nuestros deseos nos entregamos al orgasmo inevitable que nos invadía mutuamente con unos gemidos fuertes mientras nuestros cuerpos no paraban de temblar extenuados por lo brindado terminamos extremadamente sudados. Creo que era casi el alba, así que recuperé toda la ropa y como pude me vestí rápidamente ya sentado en el asiento de copiloto para llevarme de regreso. Le di un beso relámpago antes de dirigirme a la cabaña me sentía feliz por lo gozado pero al ver a Jaime que continuaba dormido sin saber de nada, sentí un complejo de culpa sintiendo que me estaba convirtiendo en una vulgar puta.



METAMORFOSIS DE HOMBRES A MUJER
CAPITULO 14
Noche de año nuevo.

Aquella noche de año nuevo tuve como de costumbre la típica reunión familiar a la cual estaba acostumbrada cuando estaba en mi cuerpo original de hombre. Ese mismo con el cual había venido al mundo hacía 23 años. Ahora deambulando en esta bellísima anatomía femenina la perspectiva de mi vida había cambiado en más de 180 grados. Esta nueva vida que llevaba se ponía complicada pero a la vez  mucho más entretenida. Ni siquiera la visita de mi hermana y mi cuñado junto a mi único sobrino a la casa de mis padres parecían complicar lo que comenzaba a vivir. Para todo mi entorno cercano, esto que me estaba pasando y que solo yo sabía, era de lo más natural. Para todos ellos yo, Alejandro Albanez toda mi vida había sido; Alejandra Albanez, una mujer. Los problemas que provocaban el desequilibrio venían más bien desde afuera del ámbito familiar y esto pude comprobarlo cuando pasada la media noche después de los tradicionales abrazos, posteriores brindis y buenos deseos en que se le daba la bienvenida al nuevo año, recibí la llamada de Rafael invitándome a salir.

Rafael insistía en que nos viéramos esa noche aprovechando la ausencia de Jaime que en esta nueva vida era mi novio, el cual, se encontraba trabajando en los tradicionales turnos de faenas mineras muy lejos de nuestra ciudad. Le insistí que esto no era correcto que lo que había pasado entre nosotros a escondidas de Jaime, no debería haber ocurrido nunca y menos podía volver a repetirse, pero el con esa altanería de siempre me decía cosas morbosas recordándome lo bien que la habíamos pasado unas noches atrás, mientras Jaime dormía su borrachera. En mi nueva faceta femenina, esto me producía una sensación de deseos de seguir experimentándolas. La curiosidad por seguir sintiéndome mujer en todo mi esplendor, me provocaba una excitación incontrolable; por lo que por una razón inexplicable, no podía negarme y esas debilidades propias de mi nueva personalidad, Rafael parecía saberlas y aprovecharlas muy bien.

Con la llegada de algunos familiares esa noche logré escabullirme y salir con la excusa de que me habían invitado unas amigas, para reunirnos en una de sus casas en la cual compartiríamos un rato. Con cierto grado de nerviosismo salí a la calle vestido con aquel trajecito blanco y corto con el que había esperado el nuevo año y al sentir el aire que se colaba por debajo de este, refrescando mis muslos y mi sexo sentí esa sensación de desnudez a lo que en toda mi vida, mi cuerpo de hombre no estaba acostumbrado, pero que ahora me fascinaba. Al principio me oponía a vestir demasiado femenina Pero ahora que ya me había acostumbrado a deambular en este cuerpo de mujer, había decidido que me vestiría como tal y que no dudaría en usar todas esas prendas con las cuales cuando era hombre veía que a las mujeres las hacía lucir esa sensualidad que me hacían despertar los deseos. Esos mismos deseos que ahora yo disfrutaba al verlos despertar en otros hombres. De tan solo imaginar lo que yo les provocaba, sentía unos cosquilleos entre las piernas al ser todo eso nuevo para mí, lo disfrutaba como si fuera un juguete nuevo.

Tomé un taxi con el fin de que ningún vecino curioso me viera subir a la camioneta de Rafael que me esperaba ceca de allí. Cuando al fin nos reunimos el sonrió satisfecho, sabiendo lo poco y nada que le había costado convencerme, me tomo la barbilla e intentó besarme yo me le corrí hacia atrás.

¿Qué te pasa? ¿no te gusto?

 Me preguntó.

¿Qué podía haberle respondido en ese momento? Una verdad que era solo mía.

Una verdad que nadie me creería. Decirle que era un hombre en el cuerpo de una mujer que desde hacía una semana atrás había despertado como tal y que a nadie le extrañaba todo esto que se estaba dando. Todos incluido él y mi supuesto novio, parecían creer que yo toda mi vida había sido una mujer. Hasta las fotografías familiares de mi hogar, de mi Facebook y las de todo los que de una u otra manera se relacionaban conmigo a lo largo de mi supuesta vida lo confirmaban. O sea que aquí, el único loco que no se convencía que era una “apetecible nenita” era yo. Podía mirarme en la penumbra del espejo retrovisor la poco visible figura de mi bello rostro femenino comprobando que cada mueca coqueta que le hacía era mi fiel reflejo plasmado en él y aun así no me convencía del todo.  Aquellos pensamientos fueron interrumpidos al sentir la mano intrusa de Rafael que se deslizaba subiendo por mis muslos. Junte las piernas de prisa atrapando sus dedos entre ellas. Entonces volvió a intentar besarme quise frenarme nuevamente pero una nueva sensación me hizo aceptar sus labios que ya se posaban refregándose con los míos. Cerré los ojos para no verlo y traté de concentrarme. “Ahora soy mujer” me repetí en mi subconsciente y sentía su lengua que buscaba toda efusiva la mía.”Dios mío, me están gustando su besos, ¿Qué es lo que me está sucediendo?” Durante toda mi vida de hombre fueron tan pocas las veces que logré seducir una mujer y a hora era tan fácil de ser seducida como tal. Me sentía vulnerable a los encantos masculinos de este tipo que me envolvía en una magia de placer desmedida sintiendo sus manos que estrujaban mis pechos que se endurecían como pidiendo ser devorados por esa boca que no dejaba de besarme.

Mi amor como me excitas. Es algo que no puedo controlar.

Me dijo

Guardé silencio, solo se me salían unos incontenibles gemidos mientras mi respiración y la de él se aceleraban. Pensé que el pobre, debería tener una erección enorme y el solo imaginarme tal cosa, sentí como que unas gotitas emanaban de mi vagina empapando la tanga amarilla elegida para usar como cábala para la buena suerte, según la tradición, aquella noche de fin de año.

Entonces él puso en marcha la camioneta y nos alejamos del lugar. En el trayecto me hizo saber que iríamos a un lugar más tranquilo De los puros nervios no quise preguntar a donde, pero poco a poco que fuimos avanzando por la ruta que habíamos tomado me di cuenta que nos dirigíamos hacia el sector de los moteles.

Todo esto aumentó mi cuota de nervios, estaba viviendo lo que debía sentir una mujer cuando iba a un sitio sabiendo lo que le esperaba. Esa sensación me excitó aun más y volví a sentir como se me humedecía la concha como si una gotitas de “pis” emanaran de una manera inevitable de ella. De ves en cuando le observaba su rostro iluminado por las luces de los focos de la calle y la de las luces de los otros vehículos que encontrábamos de frente mientras avanzábamos rumbo a nuestro destino. Me volví a pregunta si era correcto enfilar mi vida en estas acciones aprovechándome de este cuerpo que algún conjuro mágico me había ocasionado cambiando el rumbo de mi vida. Pero la verdad era esta. Quería experimentar, quería sentir lo que sentiría una mujer de verdad y si la situación se había dado de esta manera, entonces la disfrutaría como tal e imaginé cuantos transexuales o travestis desearían estar en mi lugar y vivir esta fantasía por muchos soñada. Ya sabía que este cuerpo reaccionaba como hembra, lo había comprobado después de una semana de estar habitando en él. Poco a poco había aprendido a conocerlo. Sentía como que si el (mi cuerpo) me guiara y no yo a él.

Caminaba, hablaba, hasta había menstruado como mujer. Definitivamente era una hembra completa.

Mira, te traje al mismo lugar de siempre.

Me dijo él, mientras entrábamos a una zona de cabañas.

A ti te gusta este motel.

¿Pero de que mierda hablaba? Nunca había estado en ese lugar. Pero al parecer sí. Que difícil era poder entender todo aquello. Había una parte de esta vida que desde una semana hacia atrás, no venía en la memoria de este nuevo cuerpo, la cual era desconocida para mí. Me temblaban las piernas cuando descendí de la camioneta mientras Rafael me tomaba de la mano conduciéndome al sitio elegido.

Traté de que entráramos lo más rápidamente a la habitación alquilada. Una vez allí respiré un poco más tranquilo, ya que los nervios seguían consumiéndome.

Cuando me ofreció el trago de cortesía, lo acepté en forma gustosa y me lo tomé de un suspiro mientras el pedía más licor por el citófono.

Me dirigí al baño y me hice un breve aseo vaginal después de orinar, una vez que salí el hizo lo propio. En ese momento golpearon una ventanilla en donde sin vernos los rostros una persona dejó una botella de pisco y un par de latas de coca cola las cuales preparé muy cargadas al alcohol mientras Rafael volvía del sanitario.

Volví a beber y una vez que prácticamente sequé el vaso sintiendo como el licor me hacía un rápido efecto. Rafael me imitó para luego abrazarme por la cintura atrayéndome hacia él. Podía ver mi bello cuerpo en los espejos esparcidos por las paredes observándome atrapadas en sus enormes brazos. Fue una escena que me excitó. Esa preciosa muñequita en los brazos de aquel hombre reflejada allí era yo.

Me empujó hacia la cama mientras me besaba sintiendo su enorme peso sobre mí. Ahora ya no daría marcha atrás. Esa noche sería suya, volvería a ser su mujer y le disfrutaría a rabiar.