jueves, 9 de enero de 2014

METAMORFOSIS DE HOMBRE A MUJER CAPITULOS 5 Y 6

METAMORFOSIS DE HOMBRE A MUJER
CAPITULO 5
AVERIGUANDO SOBRE MI

Conducía el automóvil de mi padre, en compañía de mi hermano, devuelta del taller Me sentía más pequeña, y de hecho lo era , ya que, había tenido que ajustar el asiento del conductor hacia adelante para que ahora mis femeninas piernas alcanzaran los pedales para conducir correctamente Me miraba tras las gafas en el espejo retrovisor y aun no podía creer que esa criatura tras el volante fuera yo. Trataba de dilucidar, mientras conducía, que era lo que había hecho para que me hubiese sucedido lo que ahora estaba viviendo. ¿Cómo de un día para otro; desde una noche hubiese a la mañana siguiente, despertada convertida en una mujer? Y que mujer, si de reojo podía mirar mis ahora contorneadas y exquisitas piernas que se mostraban por mi ajustado pantalón corto vaquero que de verdad eran para infartar a cualquier tipo común y sobre todo calentón, al igual como yo lo era, hacía un día atrás Mi hermano guardaba silencio y eso me daba tiempo de meditar.

La noche anterior al ritmo de una que otra lata de cerveza y tras una ruptura de mas de un año de pololeo (noviazgo), con una niña(chica) con la cual nos llevábamos muy bien, chateaba con una desconocida.

El tema era que charlábamos sobre si a cada uno de nosotros nos gustaría cambiar de sexo, Yo le explicaba que no era gay, que era totalmente hétero, pero que sin embargo, me gustaría estar en el lugar de una mujer y ser una de ellas para derramar su sensualidad y poder ser yo quien excitara a los hombres de la misma manera que ellas lo hacían conmigo sobre todo esas tipas buenas mozas, que pululaban por las calles de mi ciudad. El asunto es que ella también me dijo lo mismo, que le gustaría tener una experiencia de ese tipo y poder cambiar de sexo temporalmente y convertirse en un hombre, y así, poder estar en su mente, saber que piensan de las mujeres, que les excita más y que es lo que sienten al conseguir un orgasmo.
Era la primera vez que sabía de una mujer que le interesara un experiencia de ese tipo y a mí tras aquella desilusión amorosa y mi admiración casi enfermiza por la belleza femenina y el culto por su vestuario, era una idea que me apasionaba; quizás de la misma manera que a ella, pero en el polo opuesto.

Al llegar a la casa dejé el auto en la calle e ingresé a mi habitación decidido a buscar el famoso diario de mi vida que según Rafael yo tenía. Suponía que si lo encontraba, podría saber algo mas de mí de esta nueva piel con un pasado desconocido en el que ahora habitaba Este nuevo cuerpo, esta nueva imagen que según yo, algo mas allá de lo natural me había cambiado y que a mi círculo familiar le parecía normal como si así hubiese existido siempre; me tenía aun desconcertado, no podía creer que me hubiese convertido de la noche a la mañana en una bella mujer con un pasado escrito, y que en partes yo desconocía.

-Alejandra, te busca tu amiga-Me dijo mi hermano, en el umbral de la puerta mientras yo hurgaba en unos cajones en busca del famoso diario.

- ¿Qué amiga?

-Esa que viene siempre, y que tú antes me regañabas porque yo me agachaba a mirarle los calzones (bragas).

.¿Como se llama?

En el umbral de mi cuarto apareció la estupenda figura de Marcela, vestía una minifalda vaquera,  un top color rosado y unas chalas color café de verdad se veía estupenda.

_Ale ¿Qué te pasa, no vas a dejar pasar a tu mejor “amiguis” , a tu paño de lagrimas a tu confesora, no vez que siempre hemos sido como dice tu mamá como poto (culo) y calzón.
Ahora si estaba más desconcertado, Marcela era la mina buenísima de mi curso, Yo diría que la mas “rica” del colegio, no tengo para que explicarles que durante los años de liceo no fuimos precisamente amigos, es más, en muy pocas ocasiones tuvimos algún dialogo, pero tampoco hubo mala onda entre nosotros. Yo era una tipo que pasaba desapercibido en el colegio, sin embargo ella era una de las tipas populares del Liceo de esas que nosotros nos dábamos vueltas al verla deambular con esa faldita colegial a punto de mostrar su ropa interior y a varios kilómetros mas arriba de la rodilla por decirlo exageradamente. Nosotros siempre andábamos pendientes de por si por algún movimiento descuidado nos enseñara por casualidad algo mas que sus divinas piernas y en mas de alguna ocasión logramos verlos imágenes que guardábamos en nuestra retina , para nuestras masturbaciones nocturnas.

En esta nueva vida con un pasado distinto que ahora se me había regalado parecía ser distinto en mi relación con ella, ya que, en algunas fotos de mi facebook femenino que había visto en mi Notebook aparecía precisamente ella abrazada a mi, por lo tanto esta relación de amistad entre ella y yo, de seguro existía.

-Hola. Pasa - Le dije.

Se lanzó hacia mi abrazándome efusivamente sobre la cama. En el espejo podía observarle entre las piernas su ropa interior negra por debajo de la diminuta faldita vaquera que llevaba puesta. Mi pequeño hermano, testigo de aquella escena “upskirt” ,abrió los ojos esbozando una sonrisa para luego retirarse del lugar.

-Marcela ¿Que haces tu aquí?- le dije , ya que no se me ocurría nada mas que decirle. La situación me tenia atolondrado. No sabía como comportarme con ella.

-Ay amiga, vine a verte, ¿Acaso no te alegras de que te visite? Quería contarte que estoy solita- dijo haciendo pucheros como una bebita. y continuó.

- Terminé con mi pololo, y tengo penita- y se dejó caer de nuevo a la cama cubriéndose la cara con la almohada y flecando sus piernas, dejando al descubierto su ropa interior y prácticamente su hermoso culo al aire.

¿Qué pololo?-Le dije mientras trataba de disimular mi sorpresa de ver una mujer así de sensual y desinhibida en forma tan natural convencida de quien creía que era yo, alguien de su exclusiva confianza. Yo no tenía idea que era lo que estaba pasando, a ella la divisaba de vez en cuando, mas bien la conocía a al distancia pero de su vida privada no sabía nada.

-Ay amiga, no te hagas la tonta, hablas como si para mi fueras una perfecta desconocida, tu sabes tanto de mí; como lo que yo sé de ti.

- ¿Ha sí? ¿Y que sabes tu de mí?- Le pregunté sabiendo que con esto se abría una ventana para saber quien era yo, en esto que parecía ser en mi, una vida paralela con otra sexualidad. Una sexualidad que parecía darle un color excitante a la vida aburrida que llevaba.
Marcela se sentó nuevamente en la cama y yo me acomodé a su lado mi mirada se iba directo a sus generosos pechos que se ocultaban bajo su top. Si bien era cierto que mis ojos se deleitaban con su belleza, pero no me causaba el mas mínimo grado de excitación. Solo me deleitaba la curiosidad de lo que estaba viviendo en esos instantes

- Estudiaste en mi colegio y somos amigas de toda la vida, tuviste uno que otro pololo y mas de alguna vez nos dimos pases jijiji.- Yo la miré asombrado. Ella continuó- Quiero decir que algunos pololos míos también lo fueron tuyos, y mas de alguna vez estuvimos enojadas por eso. Te conté cuando perdí mi virginidad y tu me confesaste cuando hiciste el amor por primera vez con el pesado de Rafael. El primero que te llevo a la cama-

-¿Qué yo te conté? ¿ Queeee´.?. le dije no sé con que expresión, que ella me contestó.

-Ay la niñita cínica, que te has creído weoncita ¿Ahora te las quiere dar de casta y pura? ¿Ya no te acuerdas que Rafael, fue el primer hombre que te llevo a la cama? Escupiste al cielo amiga y ya vez lo que pasó- me dijo muy seria. Y luego cuando te dejó de lado yo fui tu paño de lágrimas, hasta que te pusiste a salir con Jaime que si es un buen tipo. Quizas no tan mino (lindo) como Rafael, pero por lo menos es más gente (educado). Un hombre que te adora.

Quedé mudo sin saber que decir.

_Oye amiga- me dijo Marcela- ¿Por qué no dejas de hacer tonteras?-

-¿Qué tonteras? Esto me está estresando, todo el mundo me dice cosas que yo no entiendo- 

Te juro Marcela que no sé que me está pasando a partir de esta mañana. Y si te lo digo pensarías que estoy loco… digo loca.

-Deja de serle infiel a Jaime con ese tal Rafael, no vale la pena.
Caí sentado en la cama otra vez desconcertado, las dudas sobre mí me invadían, que clase de mujer me había tocado encarnar a partir de esta mañana, ¿Sería capaz de arreglar el rumbo de esta nueva vida? No sabía nada de mí, al menos de mis cosas íntimas y tendría que averiguarlo.

Marcela abrió el ropero y saco una casaca de invierno y metiendo la mano dentro de un bolsillo hurgó mas al fondo.

-Yo sabía de este escondite por algo somos amigas- Me dijo y me pasó el diario de vida.. La llave la tienes en tu billetera que te regalé al igual que este diario. Si dices que tienes amnesia, espero que sea temporal, Ahora debo irme- y se despidió diciendo que vendría a la anoche para que saliésemos.
Abrí el diario tembloroso y en una página decía “hoy me entregué a Rafael”.
 
Comencé a leer, al fin sabría detalles más intimos de mi; pero tendría que esperar un tiempo más, debido a que me interrumpió la voz de mi madre que acababa de llegar para pedirme que me encargara de los que haceres que me tocaban esta semana.
 



METAMORFOSIS DE HOMBRE A MUJER
Capitulo 6
Leyendo mi Diario de Vida y Masturbándome.

Aquel primer día después de mí metamorfosis de hombre a mujer transcurrió rápidamente entre las ropas sucias que mi madre como si todo lo que estuviera sucediendo fuera de lo mas natural, me había pedido que me preocupara del lavado semanal mientras que ella se encargaba de la cocina. Comenzaba a sentirme de lo mas femenina haciendo labores que en mi pensamiento machista consideraba que eran tareas de mujeres. Mi fuerza había disminuido y lo sentía al tomar cosas que en mi cuerpo de hombre las levantaba con facilidad, ahora me costaba una enormidad y me quejaba como lo hacia una niña con una naturalidad espontanea, al hacer cada esfuerzo físico en los quehaceres del hogar. Podía ver mis manos mucho mas pequeñas y delicadas con unos dedos delgadísimos, cuyas uñas a medio crecer estaban pintadas de un tono blanco y adornados con uno anillo en cada mano, además llevaba un conjunto de pulseras que me incomodaban en las labores que realizaba.

Cada vez que sacaba del canasto de la ropa sucia un calzoncito pequeño de mi propiedad lo examinaba y disimuladamente lo llevaba a mis fosas nasales, y sentía como emanaba de este, el aroma a hembra. Ese olor, que ahora me pertenecía, en esta nueva faceta a la cual rápidamente comenzaba a adaptarme.

Al agacharme a recoger algún objeto podía sentir el peso de mis senos, que al principio me incomodaban; pero poco a poco me iba acostumbrando a convivir con ellos, eso me gustaba, ya que, de seguro le daban a mi cuerpo un sincronía maravillosa con mi crecido trasero que resaltaba al inclinarme. Mi mente volaba con mis ojos clavados en el agua de la lavadora que giraba al dejar caer la ropa en ella, e imaginaba la vida que tendría a partir de este día y recordaba los besos de Rafael que me había dado en la mañana al ir a su taller, y de que manera había provocado que mi cuerpo reaccionara regalándome sensaciones deliciosas que como hombre algo parecido había sentido al acariciar o recibir los besos de una mujer, pero estas eran totalmente distintas, Ahora, el haber sentido los besos de un hombre en mi cuerpo de mujer, me gustaba mucho más. Si sólo el recordar todo aquello, me producía unas cosquillas entre mis piernas y sentía como si unas gotas emanaran de mi vagina humedeciendo mi ropita íntima. Precisamente vivir esa experiencia tan nueva para mí, era lo que hacía que este cambio corporal fuera mas divertido; quizás sólo lo era por lo novedoso de experimentarlo, pero esto me estaba fascinando. Que más podía pedir luego de ser un hombre desafortunado que a pesar de ser un profesional aunque poco exitoso, sin suerte en el amor y que pasaba desapercibido por la vida ahora estaba convertido de la noche a la mañana en una mujer ser linda, profesional, tomada en cuenta, deseada, viviendo en mi mismo hogar de toda la vida como si siempre hubiese sido así.

Recordé el diario de vida que había encontrado, y en que describía mi pasado que desconocía fui a buscarlo a mi dormitorio y me dirigía al baño con el objeto de leerlo. Quería saber que cosas había vivido como mujer y que yo desconocía.

Me bajé los pantalones cortos vaqueros y mi ropa interior que llevaba puestos y me senté en la taza del baño (inodoro) con el fin de orinar y comencé a leer rápidamente, deteniéndome en lo que más me llamase la atención.

Mi respiración se agito al leer lo siguiente:

-“Ayer hice el amor por primera vez”- Había terminado de orinar pero me quedé allí sentado y continué leyendo.

“Después de ir a una fiesta que estaba un tanto aburrida Rafael y yo nos dirigimos a su casa en compañía de unos amigos, nos tomamos unos tragos mientras charlábamos cosas obscenas que nos hacían reír; no sé si por que las considerábamos divertidas o porque el alcohol había hecho efecto en nosotros.

El asunto es que primero se retiró Gabriela en compañía de su pololo(novio), se despidió de mi diciéndome que me cuidara. Luego uno de los tipos le preguntó a Rafael algo en el oído y él le respondió que fueran a la pieza del fondo, entonces tomó a mi amiga Marcela de la mano y desaparecieron del lugar mientras ella se reía quizás producto de la borrachera a la que ya estaba sometida.

Rafael y yo quedamos solos en el sillón del salón principal de su casa y comenzamos a besarnos. Él siempre me ha gustado sé que es un tipo arrogante, pesado, pero muy lindo y eso me gusta; creo que eso lo he comentado anteriormente en este diario, nunca hemos sido pololos (novios) oficialmente, mas bien somos “amigos con cover” (amigos con ventajas).

“Me fui entregando a sus besos y caricias que tanto me gustan. Habíamos incursionado en otras ocasiones, sin llegar a concretar nada más allá de besos tocaciones y caricias. En esta ocasión todo comenzó como siempre. Sus besos me fueron envolviendo poco apoco y entre susurros y frases dulces creí desfallecer en sus brazos me tumbó a lo largo del sillón y comenzó a tocarme mis partes mas intimas, sus manos rodeaban la desnudes de mis senos por debajo de mi top y sostén (brasier) haciéndome desconcertar y provocándome un nerviosismo que no podía controlar. Ni cuenta me di, cuando mi parte superior estaba desnuda y su boca se apoderaba de una de mis tetas haciéndome gemir de un placer que no podía describir.”

Todo esto que leía me había provocado una excitación increíble, no podía creer que esto lo hubiese vivido sin vivirlo, parecía irónico pero lo era, y sentía la frustración de no haber estado allí en ese momento para haber disfrutado a concho ese momento tan importante para una mujer y cada frase que iba leyendo de como Rafael me había tocado, de como me había desnudado; hacía encenderme más aún y llevé mis dedos a mi sexo femenino sintiendo el calor y su humedad entre el grosor de los vellos púbicos. El mirar mi mano deslizarse por entre mis piernas perdiéndose en la cuevita y ver mis calzoncitos que ahora usaba, situados en mis rodillas dándome una imagen llena de sensualidad, me excitó mucho más. Si estuviese en mi cuerpo de hombre, de seguro, hubiese tomado mi pene y sobado para masturbarme. Pero ahora en este magnifico cuerpo de mujer introducía mi dedo en mi rajita y comenzaba a provocarme los mas deliciosos auto placeres sexuales que nunca había experimentado en la vida y que daba gracias por poder vivirlos. A lo lejos creí sentir la música en la habitación de mi hermano que opacaba mis gemidos de placer con cada cargada de mis dedos haciendo que el placer sublime me encumbrara en un deleite único y lujurioso llenándome de una dicha indescriptible. Continuaba leyendo las letras candorosas que un día supuestamente escribí en aquel diario de vida que había sido mudo confesor de mi desvirgación cuyas letras continuaban diciendo:

“Nos fuimos a su dormitorio y en el cuarto contiguo podían oírse los ruidos que hacían Marcela y su acompañante. Claramente estaban haciendo el amor y eso me excitó el sólo imaginarme aquella escena que estaba ocurriendo al otro lado del cuarto. Rafael me fue desnudando entre susurros y tiernas palabras acompañado de mimos me encontré de pronto totalmente desnuda a merced de su cuerpo que también se había despojado de sus ropas. Me preguntó si tenía miedo, lo que yo le respondí que sí, que estaba muy nerviosa. Él me tranquilizó, en forma tierna y me hizo suya. ¿Si sentí dolor al momento de perder mi virginidad? Creo que sí, pero todo se diluyó al momento de comenzar a disfrutar aquella primera vez en que sentí una verga entre mis piernas, recibiendo allí ese placer del que tanto mis amigas, que ya lo habían hecho, lo platicaban orgullosas de haber dejado de ser vírgenes.”

Mientras tanto, no dejaba de acariciar mi sexo, el placer iba en aumento al imaginarme todo lo que allí estaba escrito las cosas que había vivido este cuerpecito exquisito y sensual en mi inexplicable ausencia y en el que ahora si habitaba. Sentía como de mi concha emanaban los jugos vaginales en cada movimiento sincronizado de mis dedos introducidos entre los labios vaginales haciendo que mis caderas se movieran en forma inconsciente presas del deleite producido por mis auto caricias manuales. Podía oler el aire impregnado de ese olor a hembra que ahora emitía y que salía vaporoso del fragor de la excitación de entre mis piernas producidas por la comunión de dedos y vagina, mientras en el espejo veía mi rostro enrojecido y mi mirada desencajada mordiéndome los labios sin poder contener ese deseo desbordante que me salía de allí abajo. Pensé nuevamente en aquel beso a la fuerza de Rafael, y apuré el movimiento de mis dedos guiándome por ese cosquilleo que sentía, logrando una satisfacción que se venía abordando todo mi ser. Cerré los ojos e imagine una verga entrándome por mi peluda concha a tiempo que hundía aún más dos de mis dedos empapados de jugos vaginales, entonces sentí un cosquilleo tan agradable que no quería parar luego un temblor que sacudió todo mi cuerpo. Con una mano me sostuve en el espejo mientras que la otra aun se perdía en mi ahora rincón lujurioso y sollocé de júbilo al sentir un alivio desbordante de satisfacción mientras al mas leve roce de mis dedos en los labios de mi sexo me producían un gocé mayor, quería seguir , no quería dejar de disfrutar de aquel placer nuevo para mí, entonces supe lo que era un orgasmo femenino.

Mi madre me interrumpió diciéndome que la lavadora se había detenido, y rápidamente me hice un aseo vaginal para salir a continuar con mis deberes de la casa, esta experiencia me había gustado, y de seguro me gustaría repetirla pero con más tranquilidad.


sábado, 28 de diciembre de 2013

DIA DE LOS INOCENTES












Una historia de cambio de cuerpo acorde a la fecha de hoy, feliz dia de los inocentes ;) atte. Pricila

miércoles, 4 de diciembre de 2013

METAMORFOSIS DE HOMBRE A MUJER CAPITULOS 3 Y 4








METAMORFOSIS DE HOMBRE A MUJER
CAPITULO 3
¿Quién soy?
En resumen desperté esta mañana convertida en una bella mujer, de mi misma edad, y aún estoy tratando de dilucidar, qué es lo que me está sucediendo.

Me miro en el espejo enfundada en aquella tanguita y miro mis generosos pechos que me acaba de entregar la madre naturaleza, o algún conjuro mágico que aún no lograba entender. Mi cintura se había estrechado y la coronaba unas anchas caderas sostenidas por unas muy bien torneadas piernas.

Que me pongo, que me pongo- Pensaba al abrir la puerta del closet (ropero). Había una variedad de ropa femenina, que sin duda era mía, pues todas estaban hechas a mi medida, las cuales fui revisando les la talla, que ahora poseía. Buqué un sostén (brasier o sujetador) que parecía ser del conjunto del calzoncito que tengo puesto, el cual, logré ponérmelo con cierta dificultad, y pude ver como mis tetas quedaban perfectamente guardadas y ahora lucían con una pisca de sensualidad.

No sabía con qué vestir y había tanta variedad de prendas que las tomaba una a una y me las medía en el espejo; vestidos minifaldas pantalones muy juveniles, pero no me atrevía a usar algo demasiado sexy y femenino. Pensar que tantas veces imaginé esto y era la oportunidad de saber lo que sentía el derramar esa sensualidad femenina con ropas de mujer sin necesidad de que me juzgaran, pero de todas maneras sabía que me sentiría incomodo sobre todo si tenía que salir a la calle. Ni siquiera quería pensar cuando llegase ese momento y como era día Sábado aún quedaban 2 días para ir al trabajo. Se me hacía un nudo en el estómago de pensar en el momento en que debería ir a la oficina en esta nueva faceta de mujer. Y enfrentar a todo el personal al que siempre había tratado desde la perspectiva masculina.

Tomé unos pantalones de mezclilla cortos (short) que están un tanto gastados, me los probé se me veían divinos y aunque me quedan un tanto sueltos de la cintura, pero el pronunciado culo que ahora poseía hacía que se me sujetaran perfectamente y de paso ahora luciera una figura privilegiada. Los short no eran exageradamente cortos, sin embargo eran suficientes para lucir aquellas hermosas piernas.

 Si tuviera aún mi pene, de seguro que en estos momentos tendría una erección de tan solo mirarme en el espejo.- pensé en voz alta.

Me puse una polera (playera) blanca, luego tomé mi pelo y lo sequé un poco con el secador. Jamás había usado el pelo largo. Por lo que, me dio un poco de molestia el tener que hacer el ritual del secado de cabello. Una vez terminado tome un colets verde para el pelo que le harían juego a unas sandalias o hawaianas y me hice una especie de moña al menos eso intenté hacer.

Salí del dormitorio y fui a la cocina mi hermanito que ya se había bañado y vestido; esperaba sentado en la mesa de la cocina esperando que le preparara su desayuno.

Mi mamá ¿Dónde fue?- le pregunte para informarme en que situación estaba.

Fue de compras y me dejó dicho que fueras a buscar el auto al taller, antes que llegue mi papá mañana.

Si, lo olvidaba, mi padre trabajaba en faenas mineras en turnos de 8 x 8, al igual que mi supuesto pololo (novio) Jaime. Esto consistía en trabajar lejos de aquí 12 horas durante 8 días, luego descansaban los 8 días siguientes para luego volver nuevamente a la faena minera.

¿A qué taller debo ir a buscar el automóvil?

Pero si tú misma lo llevaste, y yo te acompañé, ¿Qué te pasa?, amaneciste extraña hoy. Fuimos donde ese tipo que me dice cuñado, que te manda saludos y que dice que estás “rebuena”, puchas “el huevón pesado” (antipático). Si Jaime sabe que visitamos ese taller se va enojar.

¿Por qué se va a enojar? Le pregunté

No sé, parece que no le gusta verte cerca de ese tipo.

Mi hermano tenía razón al decir lo antipático que era “el Rafa” (Rafael), lo conocía desde mi colegio, y era un tipo sumamente pedante, aparte de ordinario. Según las niñas (chicas) que yo conocía lo encontraban atractivo, y yo nunca pude entender como ellas podían sentirse atraídas por una persona con singulares características. Si hasta “mi polola” (novia) de ese entonces me había puesto los cuernos en más de alguna ocasión con Rafael. Y a mí siempre me hizo una especie de “Bull ying” en compañía de sus amigos bravucones que le llevaban “el amén” (le seguían el juego y le celebraban sus estupideces) en todo. Para variar era muy buen deportista aunque negado para los estudios fue compañero de curso hasta el penúltimo año de mi enseñanza media (secundaria), cuando reprobó el curso, fue un alivio para el resto de mis compañeros que no soportábamos su pedantería. Más de alguna vez lo escuché hablando con sus pares sobre las niñas con las cuales había intimado, situación que a mí en lo personal me desagradaba. Si bien es cierto los hombres acostumbramos a hacer alarde de nuestras conquistas, pero pienso yo, que hay manera y formas de decirlo y “el Rafa”, no era del tipo de hombres que sintetizaban sus aventuras al relatarlas a sus amigos, seguramente con el fin de demostrarles, que él era mejor que el resto. Y a hasta ahora no había cambiado en nada cuando llevaba el auto al taller siempre salía con ironías acerca del porque mi ex novia se había alejado de mí marchándose lejos a otra ciudad. Definitivamente era un tipo insoportable.
Una vez que desayunamos, con mi hermano nos dirigimos al taller que quedaba un poco alejado del lugar en que vivíamos.

Antes de salir fui por un bolso muy bonito casi deportivo el mismo que contenía toda mi documentación que acreditaba mi nueva identidad. Me puse el primer perfume que había sobre el tocador, que tenía un aroma que me gustó bastante. Y así entre nervios.
 Fue mi primera sensación que tuve al salir a la calle como una mujercita. Eran las 11 de la mañana y el calor de fines de Diciembre se hacía insoportable, esos quemantes rayos de sol parecían saludar no muy amistosamente a mi fina piel femenina.

Me sentía un tanto incomoda, como si estuviese semidesnudo/a. Pero la compañía de mi hermano me ayudó lo suficiente para soportar el suplicio de enfrentarme a mi nueva realidad fuera de mi ámbito familiar en aquel cuerpo de mujer. En la calle, encontré algunas personas conocidas que me saludaban, yo les devolvía el saludo con una mirada y asintiendo la cabeza y algunos les regalaba una sonrisa. A todos los que encontraba pareciese que yo era la persona que siempre habían conocido como si los cambios en mi cuerpo nunca hubiesen existido y mi nueva fisonomía les fuera totalmente familiar.

Sentía mis pechos moverse rítmicamente al compás de mis pasos, mientras que el volumen de mis nalgas hacían que sin querer balanceara mis caderas al caminar, mi andar era sin querer de una manera muy femenina y más de alguien que pasó, se dio vueltas a mirarme y uno que otro que otro bocinazo me lanzaron la esquina de una calle, al esperar la locomoción colectiva que nos acercaría al taller en cuestión.

Mi hermano me observaba y me dirigía uno que otro dialogo que yo le contestaba entre cortada muchas de sus preguntas no tenían o carecían de una respuesta de mi parte. Por mi parte también intentaba interrogarlo a él para ir averiguando sobre mi personalidad adquirida.
Averigüé que vivíamos en casa con mis padres y que trabajaba en aquella financiera tras recibirme de Ingeniera Comercial en la universidad, Mi hermana mayor vivía en otra ciudad en compañía de su pareja ambos eran profesionales y según mi hermano estarían de visita en los próximos días para las fiestas de fin de año. Todo era normal era lo misma vida que llevaba, solo que en vez de hombre, ahora era una mujer y por la apariencia física adquirida, me estaba gustando el rol que ahora jugaba mi vida. Al menos eso creía hasta ahora.

Nos subimos a un “taxi colectivo”, que recorría dentro de la ciudad. El conductor me miró por el espejo retrovisor y me dijo:

¿A dónde la llevo dama?

Alameda por favor. Le respondí, mi voz sonaba nerviosa, y eso creo que le daba un toque de sensualidad. Reflexione al evocar las palabras del taxista. Me llamó “dama”. Al darme el vuelto del dinero por el pasaje sentí el roce de su manos, y sentí una sensación que no había sentido al rozar las manos de un hombre. Y cuando llegamos al sitio el taxista me dijo:
Ya corazón, cuídese y ojalá que nos volvamos a ver.

Yo no dije nada solo guarde silencio.

Esa era mi nueva realidad. ¿Así sería ahora el resto de mi vida? ¿Me acostumbraría a soportar vivir así? ¿Volvería ser como era antes? Esa eran las interrogantes que me hacía mientras caminábamos al taller. 



METAMORFOSIS DE HOMBRE A MUJER
CAPITULO 4
 EL TALLER DE RAFAEL

“Alejandrita Albanes”, Me saludó una voz varonil desde el fondo del taller.

Hola Rafael. Le contesté titubeando, nunca me hubiese imaginado una escena tal, estar en el cuerpo de una mujer enfrente del tipo que me hacía la vida fatídica durante mis años de colegio y no solo a mí si no a que varios de mis compañeros. Pero todo parecía ser cierto y allí estaba Rafael, vestido con un overol de mecánico amarrado a la cintura dejando delatar su fibroso cuerpo cubierto por una sudadera bastante limpia para alguien que trabajaba en ese lugar.

Te tengo listo el auto de tu papá- Me dijo en un tono amable del que yo no estaba acostumbrado a recibir de parte de él. Mientras notaba como me desnudaba con la mirada.

Oye quieres darme un infarto- Me dijo mientras clavaba su mirada en mis piernas-Te ves buenísima. El auto de tu papa debería tener más visitas a mi taller.

No sabía que responder, mi mente no estaba acostumbrada a recibir halagos de ese tipo y menos de alguien con quien nunca me llevé bien.
 
Me dijo: Pasemos a la oficina, para arreglar el asunto de lo honorarios, claro que por mí te haría el trabajo gratis pero por desgracia el taller es de mi papá.

Está bien le respondí mientras veía que mi hermano se dirigía al automóvil de Rafael que lo tenía sumamente enchulado, sabía que con dicho vehículo participaba en carreras clandestinas.

Veré los autos yo te espero aquí- medio mi hermano.

Véalo no más cuñadito si quiere se sube y lo mira por dentro, esta “filete”.¿ No cierto Alejandra?

Lo miré mientras veía como mi hermano se subía al automóvil y le dije.

No sé yo jamás me he subido allí.

Los demás mecánicos me miraban de lejos y se secreteaban entre ellos yo imaginé que hablaban de mí mientras subía las escaleras hacia el despacho de Rafael.

¿Cómo te ha ido?- Su tono amable me sorprendía y sus ojos penetrantes verdes me descolocaban. Al parecer las hormonas femeninas que ahora habitaban en mi cuerpo funcionaban si hasta sentí humedecérseme mi tanguita ante la mirada seductora de él. Que me pasa me decia a mi mismo esto no puede estar pasándome, el hecho que este en un cuerpo de mujer no me puede provocar que ahora me produzcan el gusto por los hombres.

Cuando me paso la boleta del cobro me dijo:

Janita ¿Cuando vamos a salir de nuevo?

¿Perdón , no entendí?

Oye no vas a negar que la pasaste bien la semana pasada.

Yo… no se dé que me hablas.. Tu sabes qué .tengo pololo (novio).

Eso no pareció importarte mucho la última vez que salimos.

Le pasé el dinero y al hacerlo, me tomó la mano, situación que me hizo estremecer, era una experiencia nueva para mí.

Me afirmo de mi muñeca y me atrajo hacia él.

Alejandra sabes que aun me gustas. Y sé que yo a tí también, eso no me lo puedes negar ahora.

No se dé que hablas, ya dame el vuelto (cambio) que debo irme.
Ahora su cara estaba muy cerca de la mía. Yo ignoraba lo que me estaba pasando pero me agradaba sentirme así, acosada y que me trataran con importancia mas allá de que el tipo que me estaba seduciendo fuera uno de los compañeros que más desagradables recuerdos tenia de mi época de colegial.

Dime que no te has olvidado de mí- su voz sonaba segura de todo lo que decía- Recuerda que yo fui tu primer hombre, y en todos estos años siempre vuelves a mi aunque sea esporádicamente. Pero así está mejor y a este romance no lo matará la rutina, pero no puedo negar que en esos lapsos de separación te extraño demasiado, y siento celos de que otro hombre te tenga que hacer suya.

Rafael, no sé de qué me estás hablando, te juro que no entiendo nada ni siquiera recuerdo nada, ¿que tonterías estás diciendo?

¿Cómo no vas acordarte de todo lo que hemos vivido juntos?

No, no recuerdo nada y ya debo irme.

Me dijiste que tenías un diario de vida en que escribías lo mas importante de lo que te había sucedido, de seguro yo estoy ahí, todo lo que ha pasado entre tú y yo debiera estar escrito allí.

¿Diario de vida? Jamás he tenido uno, y si así fuera no soy de las que escribirían tonterías, y otra cosa más, jamás me fijaría en un tipo como tú.

Pero como puedes ser tan cínica, después de todo lo que ha pasado entre tú y yo.

Rafael, yo no recuerdo nada de nada. Y ahora quiero irme ya.

A ver si te refresco la memoria- Me dijo y tomándome con mucha fuerza me atrajo hacia él y me besó. Resistí todo lo que pude intenté zafarme de sus brazos pero mi fuerza se había reducido considerablemente, debido a mi nueva anatomía. Sentí esos labios masculinos presionar los míos y aunque la excitación parecía doblegarme intenté no abrí mi boca para recibir sus labios. Sus manos comenzaron a recorrer mi espalda luego estrujaron mis nalgas.

¿Ves que te gusto?- Para que negarte a lo que sientes
 

Eso hizo que me relajara y sin darme cuenta le estaba respondiendo a sus besos de una manera tan natural como si mi boca estuviera acostumbrada a besar la suya. Eso lo entusiasmo más y sus manos recorrieron mi espalda por debajo de mi polera y pude sentir esa mano dura y fuerte recorrer mi suave piel haciéndome estremecer regalándome experiencias nuevas, pero que aparentemente para mi cuerpo le eran totalmente familiares y así lo noté al sentir como mis senos se iban erectando al roce de los besos y caricias y una mano más osada recorrió uno de ellos haciéndome lanzar un gemido que me sorprendió mas a mí que a él.

Logré apartarme bruscamente de él casi con la respiración entre cortada y le dije:

Es mejor que me vaya, esto no está bien. Nada está bien. Tú no sabes nada de lo que está sucediendo.

 Si lo sé, que tú estás loca de amor por mí y que te sigo gustando y que nunca he dejado de gustarte.

Esa arrogancia que desde mi punto de vista de hombre me molestaba, mi cuerpo de mujer parecía deleitarle porque las sensaciones interiores que sentía me ponían a mil, y si hubiésemos estado en un lugar a solas no se que diablos hubiese pasado entre nosotros.

La situación que me molestaba era que yo criticaba a las mujeres que se involucraban con él y yo parecía que sin duda era una más de sus conquistas.

 
Antes de abordar el automóvil se despidió con normalidad enfrente de mi hermanito. Yo estaba sumamente nervioso por lo sucedido y sentía mi calzoncito mojado no sé si por el calor reinante del principio del verano o si era por la excitación provocada por el otrora arrogante ex compañero de curso y con quien al parecer yo tendría un oculto romance.




sábado, 23 de noviembre de 2013

Un trio original














Esta es la historia de Mabelin una chica muy sensual, ella era la mejor amiga de Monica desde los 5 años; Monica era una mujer que probo el sexo por primera vez a los 15 años de edad, actualmente ella sostenia una relacion con Rodolfo un chico que compartia la manera de pensar que ella, eran una pareja ideal a ambos les gustaba probar cosas nuevas y con el sexo no era la ecepcion.

Ellos les encantaba probar nuevas formas de satisfacerse sexualmente, sexo tradicional, de perrito, misionero, el 69, orgias, trios 2 hombres y una mujer, 2 mujeres y un hombre, oral, anal, etc; un dia en visita a un puesto de una gitana de origen Hindu le consultaron si conocia una nueva manera de tener Relaciones Sexuales explicandole que ellos creian que ya habian experimentado todo; para su sorpresa la gitana les sugirio una forma inovadora de experimentar un trio sexual este consistia en una botella que en su interior contenia el poder de intercambiar de cuerpo a la persona que la quebrara con una persona que estuviera almenos en un rango no mayor de 15 metros.

Ellos sin duda alguna con una gran emocion lo compraron y a Monica se le ocurrio que Rodolfo intercambiara de cuerpo con su amiga de toda la vida Mabelin, era una perfecta oportunidad para presentarle alfin a su novio.

Veamos que pasa con este nuevo y bizarro trio sexual y que pasa despues.

Saludos att. Pricila dedico esta historia a Escritor TG y a Res quienes me motivaron a seguir haciendo lo que me gusta.  ;)